A José Francisco Ruiz Massieu

LXXIV aniversario de su natalicio

(22 de julio 1946-28 de septiembre 1994)

José Francisco Ruiz Massieu, destacado político asesinado en septiembre de 1994, tuvo la capacidad de transformar en hechos sus ideas; destacó en la vida nacional como abogado gobernante, catedrático, investigador, politólogo, funcionario público, gobernador de Guerrero y dirigente político. Puso al servicio de México su pensamiento en acción.

Parafraseándolo, fue un hombre de ideas y de hechos, supo articular la filosofía y la mecánica política en un ambiente de cordialidad, siempre en el marco de la cultura de la paz.

Con su característica visión hacia el futuro, adelantó —hace casi treinta años— propuestas para la transición democrática y sobre la necesidad de encuentros con todas las fuerzas políticas, con los factores de poder y con los adversarios para llegar a entendimientos y tomar el pulso de esas relaciones que favorecieran la construcción de vías democráticas en un marco de cordialidad.

Su moderno liderazgo político descansó en su pensamiento en acción a través de sus ideas difundidas en libros, artículos, entrevistas y discursos, así como en el quehacer público.

Siendo la palabra un supremo recurso, el nexo entre la idea y la acción, denunció hace casi treinta años que “la creciente competitividad política está acompañada de una también creciente decadencia de las ideas y de un mayor uso de la palabra para compensar la falta de acción o para ocultar la falta de ideas (de ideología). Se ha degradado la política por el abandono del trabajo ideológico, se ha convertido —la política— sólo en una carrera por el poder, por los cargos públicos.” Hoy —tristemente— eso es una realidad.

En la frase acuñada por Ruiz Massieu “La política es pasión y paciencia, es también tolerancia y desprendimiento” se describe la práctica cotidiana en su acción regida por la cultura de la paz y se confirma que la concordia y la generosidad era una de las metas a alcanzar.

Como hemos sostenido, vivimos en un mundo en el que la concordia, cualidad positiva cercana a la bondad, es un distintivo que se debilita peligrosamente, se olvida que es indispensable para comprender a nuestros semejantes.

En su paso por el sector público el Ruiz Massieu, quien no sólo fue un político honesto, sino altamente calificado, alcanzó resultados positivos. Por ejemplo, condujo los trabajos para ampliar la cobertura de los servicios públicos de salud para todo el país y hacerlos más accesibles para todos.

Estuvo a cargo de la redacción de la iniciativa de Ley General de Salud —todavía en vigor— y diseñó e impulso la descentralización de los servicios de salud para consolidar el denominado Sistema Nacional de Salud. En paralelo procedió a conducir el fortalecimiento de los institutos nacionales de salud tales como Cancerología, Cardiología, Enfermedades Respiratorias, Neurología y Neurocirugía, Nutrición, Pediatría y Perinatología, entre otros no menos importantes, que hoy se debilitan y dejan prácticamente a la deriva, en perjuicio de quienes los necesitan.

La descentralización de los servicios de salud se ejecutó cuidando que se conciliaran la eficiencia en la prestación de los servicios en favor de los usuarios y el respeto a los trabajadores.

Millones de mexicanos que no contaban entonces con la protección de la seguridad social y que no tenían cabal acceso a los servicios de salud, debido a la concentración nacional y a la peculiaridad de cada entidad federativa, tuvieron acceso a esos vitales servicios.

Los servicios de salud a cargo del sector público fueron gratuitos para la denominada población abierta que carecía de los servicios de seguridad social. A partir del año 2000 esa población tuvo que comprar el llamado “seguro popular” que —por cierto—, hubiera sido imposible sin la consolidación y descentralización de los servicios de salud realizada en los años ochenta. Ese seguro popular, cuyo diseño permitió actos de corrupción en varios estados, también tuvo el nocivo efecto social de alentar la economía informal.

Como sabemos, la organización del otrora Sistema Nacional de Salud se ha cuestionado y desmantelado. Se ha creado el Instituto de Salud para el Bienestar (INSABI), cambio que ha propiciado una desarticulación de esos servicios básicos a nivel nacional, así como el desabasto de medicamentos y vacunas en perjuicio de la población, sobre todo en esta muy delicada situación del Covid-19. Urge que se recuerde que “La política es el quehacer paciente y generoso de atar voluntades para hacer cosas en bien del pueblo.”

Como gobernador de su natal Guerrero, Ruiz Massieu logró un importante avance en todos los renglones del quehacer gubernamental para elevar la calidad de vida de los guerrerenses. Lo cual se puede constatar en los registros de índices de bienestar de la época.

Su gobierno se caracterizó por el diseño y construcción de instituciones y fórmulas para desarrollar al estado de Guerrero, lo cual fue posible aun aplicando una escrupulosa política de austeridad que nunca atentó contra el bienestar popular, ello sustentado en la más amplia reforma jurídica de la Constitución y la legislación guerrerenses de que se tenga memoria. Algunas de las instituciones que ideó sirvieron como modelo a nivel federal, a muchas entidades federativas y aún a otros países. Siempre se basó en entendimientos y construcción de puentes en beneficio de la mujer, de la juventud, de la niñez, de los trabajadores, de los campesinos y de los indígenas, por citar algunos de los sectores de la población, para lo cual se propició el desarrollo, la ampliación de coberturas y mejora de los servicios básicos y la inversión, todo ello en un ambiente de concordia.

La construcción de una cultura de la paz y de la concordia, como hemos sostenido, sólo es posible con un contagio positivo que generalice la práctica del diálogo en todos los ámbitos de interacción social.

Hoy es responsabilidad de todos —principalmente de la clase gobernante— impedir que el caldo de cultivo que se cocina continúe propiciando que la violencia aumente. Es urgente detener la polarización institucionalizada desde el discurso público que la alienta y que propicia discordia así como que la realidad quepa en el relato oficial.

Pascual Hernández Mergoldd es Abogado y mediador profesional.

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Twitter: @Phmergoldd

Pascual Hernández Mergoldd

Abogado y mediador profesional

Columna invitada