En estos tiempos de tensión derivada de la pandemia del Covid-19 nuestras ideas sobre normalidad, vida pública e interacción social están siendo puestas a prueba.

La vida en nuestro planeta está cambiando de forma drástica. A todos nos afecta. Millones no pueden salir de sus casas, cada vez se cierran más establecimientos y han de cancelarse eventos, reuniones familiares y sociales. Se cierran fronteras.

En esta oportunidad tenía previsto escribir sobre el III Foro Internacional de Mediadores Profesionales que se celebraría los días 26, 27 y 28 de marzo en Málaga, España. Los trabajos de organización realizados desde hace más de un año por el equipo liderado por el mediador Francisco Javier Alés Sioli, catedrático en la Universidad Loyola Andalucía en Sevilla, lamentablemente no se concretaron en el anhelado encuentro de mediadores profesionales debido a la causa de fuerza mayor, imprevisible e inevitable que es la pandemia del Covid 19. Sin embargo, utilizando la tecnología, organizó dos sesiones a distancia el jueves 26 y el viernes 27 con la mayoría de los mediadores que participaríamos presencialmente, sesiones que sumadas duraron más de seis horas. En esos encuentros a distancia pudimos vernos, escucharnos y conocer diversos temas basados en las presentaciones que se habían preparado para el Encuentro.

La participación que preparé para representar a la Asociación Nacional de Mediación que preside el Doctor Fernando Martínez de Velasco, se intitula La Mediación como vía de equilibrio en la Empresa Familiar, tema que ya abordamos en esta serie. En dicha conferencia se señala que Como es bien sabido la familia representa en la sociedad el núcleo de crecimiento de las personas; es donde conocen y practican sus primeros valores; así como sus habilidades de relaciones con los demás. El concepto de familia ha ido variando a través del tiempo, por las propias necesidades de sus miembros y de la sociedad. Formar parte de una familia es la esperanza que crea la conexión, es la historia compartida. El amor es uno de sus pilares. Puede ser fuente de motivación y de confianza. También crea obligaciones y estrés, distracción, dolor y vulnerabilidad. Además, se expresa que no es casual que a partir de esa organización básica —la familia— se deriven organizaciones más complejas como las empresas. En efecto, las primeras formas de organización para producir y distribuir bienes y servicios en el mercado constituyeron una extensión del sistema familiar. De la confluencia de ambas, de la familia y de la empresa, surge un sistema conocido como Empresa Familiar.

Así mismo se afirma que En las economías industrializadas como en las que se encuentran en vías de desarrollo, es la Empresa Familiar una pieza clave en la producción y distribución de bienes y servicios, así como en la generación de la riqueza y del empleo.

Desde luego, la parte substancial de la conferencia que se comenta es la mediación para prevenir, gestionar y solucionar los conflictos en dichas empresas pues un número importante de las controversias que surgen en el ámbito familiar frecuentemente trascienden a la Empresa Familiar y viceversa, en la medida en que algunos de sus integrantes interactúen en ambos, puesto que éstos se interrelacionan irremediablemente ya que existe una conectividad entre familia y empresa y una mutua influencia entre éstas. Los conflictos o controversias reducen la productividad de la Empresa Familiar y son la causa de la desaparición del 60% de ese tipo de organizaciones. Es por ello relevante que existan vías para prevenir, gestionar y solucionar los conflictos en ese tipo de organizaciones y la mediación es, por mucho, la mejor vía para ello.

Pasando a otro tema, en reciente colaboración abordamos el tema de la mediación a distancia y comentamos que la gestión y resolución de conflictos en centros o institutos de mediación están sujetos a horarios y calendarios, razón por la que la realización de las sesiones de mediación y la definición de acuerdos para la gestión y resolución del conflicto o controversia de que se trate suelen retrasarse.

Con la crisis de salud pública que nos aqueja, los centros o institutos de mediación tuvieron que cerrarse, así como los tribunales. Sin embargo, los conflictos no se detienen y es fundamental resolverlos. Por si eso no fuera suficiente, el confinamiento al que se somete a los habitantes de cada vez más ciudades en el mundo es una fuente de controversias.

La mediación en tiempos del coronavirus es posible, en la medida en la que se utilice la mediación a distancia. Si bien es cierto que nos encontramos en el umbral de la mediación a distancia y todavía nos falta mucho por construir para que dichos servicios sean una realidad generalizada. Existen mediadores privados que ofrecen esa modalidad del servicio.

Es importante dejar claro que el modelo de mediación privada dista de criterios meramente utilitarios y de adelgazamiento del Estado, se trata de la expansión de los servicios de mediación que, entre otras ventajas, permite que se ofrezcan en cualquier momento y lugar, así como vía internet.

Sabemos que la mediación en línea o a distancia es aprovechada de manera creciente ya que permite la gestión, resolución y prevención de controversias o conflictos de manera accesible y rápida, ya que evita desplazamientos de personas. No obstante, debe tenerse la certeza de que la plataforma que se utilice cumpla con los requisitos básicos de seguridad, transmisión y confirmación de datos.

Además de cuidarnos, resulta indispensable que propiciemos la armonía, nos hará mucha falta. De ser necesario, acudan a un mediador para gestionar los conflictos que se presenten.

Pascual Hernández Mergoldd es Abogado y mediador profesional.

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Twitter @Phmergoldd

Pascual Hernández Mergoldd

Abogado y mediador profesional

Columna invitada