Yo soy yo y mis circunstancias: José Ortega y Gasset

Estamos inmersos en tiempos afectados por la pandemia del Covid 19. La situación imperante nos mueve a asumir determinados valores y a descartar otros. Todos intentamos adaptarnos lo mejor posible a esta nueva circunstancia y buscamos soluciones a algunos de los problemas que se nos presentan.

En la nueva normalidad —nuestra nueva circunstancia—, más allá de lo que las autoridades federales o estatales propongan o realicen, se hace indispensable que cada uno asuma la responsabilidad de su cuidado preventivo para evitar contagiarse o contagiar a otros. En ese sentido las recomendaciones de protección personal y hacia los demás han de atenderse, en la medida de las posibilidades de cada uno. Por ejemplo, no todos pueden quedarse en casa, pero tal vez sí puedan mantener una distancia razonable y utilizar tapabocas y lentes, así como gel antibacterial para la limpieza de manos, del lugar de trabajo y del hogar.

No se puede ignorar que el escenario de contagios y muertes por el Covid 19 es alarmante ni que más de 12 millones de personas han quedado sin ingresos.

Como hemos comentado, las controversias no sólo no se detienen, aumentan día con día y la gran mayoría no ha sido posible resolverlas ni atenderlas debido al cierre de poderes judiciales y tribunales que debió realizarse con motivo de la pandemia. La mayor parte se han visto forzados a acelerar la adopción de tecnologías de la información para abatir la avalancha de asuntos que podrá ocurrir conforme se puedan abrir juzgados y tribunales para atender presencialmente a los usuarios de los servicios jurisdiccionales. Esta nueva circunstancia nos hace ver que la nueva normalidad estará impregnada de información electrónica, estamos entrando a una ciber-normalidad.

Afortunadamente existe también la mediación que permite y facilita la atención a la gestión, prevención y resolución de los conflictos legales además de que, como hemos afirmado, contribuye a descongestionar a juzgados y tribunales, aunque ese no es el objetivo de este mecanismo pacífico de gestión, prevención resolución de controversias, pero sí un efecto muy favorable para los poderes judiciales.

Toda persona puede aprovechar los servicios profesionales de la mediación e impulsar la gestión, prevención y resolución de controversias que le afecten, de carácter legal, familiar o comunitario, entre otras.

En tratándose de conflictos de carácter legal, los tribunales comparten desde hace varios lustros, crecientemente con los ciudadanos, la responsabilidad de gestionar, prevenir o resolver sus conflictos legales con la mediación, mecanismo pacífico de solución de controversias reconocido por la Constitución.

Hemos expuesto en anteriores entregas que la mediación en esta crisis de salud pública es posible, sobre todo utilizando la mediación en línea, también conocida como mediación virtual, digital o a distancia. Esto significa que la gestión, prevención y resolución de conflictos con la mediación en línea es posible de forma casi instantánea, rápida y eficaz. En el caso de los servicios a cargo de mediadores privados, como ya lo hemos mencionado, no existe la limitación del horario ni del calendario, como en el caso de los mediadores públicos.

Recientemente los servicios a cargo de centros o institutos de justicia alternativa han adoptado la mediación en línea para ofrecerla al público. Los tribunales del Estado de México, Sonora, Nuevo León, Jalisco, Coahuila, Quintana Roo y Ciudad de México la ofrecen para la atención de los conflictos que les aquejen a las personas de esas entidades en materia familiar, civil y mercantil; en el caso de la Ciudad de México, también ofrecerá la mediación y facilitación en materia penal y de justicia para adolescentes.

A pesar de estar sujetos a un horario y calendario y de carecer de una plataforma propia, diseñada y aprobada por cada tribunal, sin duda es una buena opción que, en la experiencia, seguramente habrá de mejorarse.

Con los servicios de mediación en línea, particularmente los que ofrecen mediadores privados, pueden gestionarse, prácticamente en cualquier momento, conflictos legales de carácter mercantil, civil y familiar, así como los conflictos no legales de carácter comunitario o de violencia intrafamiliar, de manera fácil y rápida.

Es muy importante tener en cuenta que la mediación comunitaria en línea, acerca la administración a la ciudadanía.

La mediación en línea es una necesidad, no presenta problemas para concertar una cita o una sesión de mediación, ni para desplazarse. Se puede abrir el espacio virtual de una mediación de manera inmediata, y los mediados (las partes) pueden estar en cualquier lugar del mundo.

La mediación en línea, además de tratarse de una gestión de carácter confidencial en la que las soluciones son propuestas por las partes involucradas, ofrece un espacio de confianza en el que pueden ventilar todos los aspectos que se encuentran dentro de un conflicto o controversia, que a veces incluye factores emocionales.

Los mediadores están llamados a ser constructores de la cultura de la paz en esta nueva normalidad cibernética.

Pascual Hernández Mergoldd es abogado y mediador profesional.

[email protected]

Twitter @Phmergoldd

Pascual Hernández Mergoldd

Abogado y mediador profesional

Columna invitada