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La Cultura de la Paz, mediación escolar en la Ley General de Educación

Foto EE: Archivo
La escuela se encuentra inmersa en el entorno de violencia que afecta al país, de tal suerte que se replica en las comunidades escolares y se presenta en varias expresiones que —sin duda— afectan la paz y el aprendizaje.
Los cuatro pilares sobre los que debe sustentarse la educación del siglo XXI son, aprender a conocer, aprender a hacer, aprender a ser y aprender a vivir juntos, existiendo el consenso de que la tarea prioritaria es aprender a vivir juntos, y para esto son necesarias las prácticas del diálogo y de la mediación.
La mediación escolar, como lo hemos comentado con anterioridad, forma parte de la mediación social, junto con la mediación comunitaria y aún la familiar. Los ámbitos escolar, familiar y comunitario se encuentran íntimamente ligados, ya que lo que sucede en uno afecta al otro o a los otros.
Donde hay mediación no hay violencia.
Nos encontramos en un parteaguas muy importante y prometedor, el pasado 1º de octubre entró en vigor la nueva Ley General de Educación, disposición que da sustento y carta de naturalización a la mediación escolar, lo cual es una muy buena noticia. Sobre todo, porque es el punto de partida para el diseño de una política pública de gran calado que establezca programas de facilitación del diálogo y de mediación escolar como estrategia eficaz para reducir la violencia en las escuelas y para mejorar la convivencia de los actores en la vida escolar, de sus familias y de sus comunidades.
El artículo 15 de la nueva Ley General establece que la educación persigue, entre otros fines, la formación en la cultura de la paz, el respeto, la tolerancia, los valores democráticos que favorezcan el diálogo constructivo, la solidaridad y la búsqueda de acuerdos que permitan la solución no violenta de conflictos y la convivencia en un marco de respeto a las diferencias. De eso justamente se trata el mecanismo pacífico de solución de controversias que es la mediación.
A lo largo de la Ley General que comentamos, se encuentran otros artículos que se refieren a propósitos, lineamientos y acciones dirigidos al crecimiento solidario de la sociedad; el bienestar y la transformación social; el fortalecimiento del tejido social; la promoción de la convivencia armónica entre personas y comunidades; concebir a la escuela como un centro de aprendizaje comunitario en el que se construyen y convergen saberes de convivencia en la comunidad; favorecer el máximo logro de aprendizaje de los educandos con respeto a su dignidad, derechos humanos y libertades fundamentales, reforzando su autoestima y aprecio por la diversidad humana.
Con la mediación escolar, mecanismo pacífico de solución de controversias, se alcanzarán tan importantes y necesarios objetivos.
Ello coincide con los esfuerzos aislados que han venido realizando instituciones y profesionales de la mediación escolar, así como las recomendaciones que se han planteado en diversos foros en torno a la necesidad de que niñas, niños y adolescentes dispongan de habilidades comunicacionales que inhiban el surgimiento de conflictos o faciliten su gestión cuando aparezcan, y se propicie la democratización en la vida escolar, como paso necesario para que los educandos y los demás integrantes de cada comunidad escolar aprendan a dialogar, de tal suerte que se establezcan las bases para el surgimiento de escuelas pacíficas.
Como hemos sostenido, la construcción de una cultura de la paz y de la concordia sólo es posible si se generaliza la práctica de diálogos democráticos en la escuela, ya que es en ese espacio donde se aprende a vivir en democracia como modo de vida y se producen las condiciones para el acceso a la concepción política de democracias reales.
Es indispensable que los proyectos de mediación escolar, aún incipientes, se amplíen y consoliden en todas las comunidades escolares y en todos los niveles. Por ello —reiteramos— la nueva Ley General de Educación es una muy buena noticia.
En efecto, a lo largo de varios preceptos de la referida Ley General se encuentra el fundamento para diseñar e implantar una vigorosa política de mediación escolar en beneficio de los estudiantes, sus familias y de las comunidades escolares, así como de los tejidos sociales de los que formen parte.
Nuestra pretensión es la consolidación y expansión de la mediación, que es justicia consensuada, es democracia y es diálogo. Debemos apostar por generar una verdadera cultura de avenencia en la sociedad e involucrarla en la Cultura de la Paz y con ello generar un crecimiento exponencial de los servicios de mediación en beneficio de las personas.
Pascual Hernandez Mergoldd es Abogado y mediador profesional.
Twitter: @Phmergoldd

