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Opinión

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La Cultura de la Paz, Día de Muertos

Pascual Hernández Mergoldd

La indiferencia del mexicano ante la muerte se nutre de su indiferencia ante la vida.                                                 Octavio Paz

La celebración del día de muertos en México tiene una raíz fundamentalmente prehispánica, se conmemoraba en lo que en el calendario actual es agosto. Su origen se encuentra en un antiguo rito popular prehispánico para celebrar el término de los ciclos agrícolas, las cosechas se utilizaban como ofrendas. Durante la colonia las fechas se hicieron coincidir con la celebración cristiana de los fieles difuntos del 1 y 2 de noviembre. 

Los muertos conservaron su representación milenaria y han sido el pretexto de la comunidad para fortalecer su identidad y compartir los frutos obtenidos de la tierra. Los difuntos son la semilla de la que ha de germinar simbólicamente la planta de sus descendientes.

Este día de muertos habremos de honrar a nuestros difuntos, entre ellos a los más de 500 mil que perdieron la vida por haberse enfermado de Covid 19, niños con cáncer que no tuvieron medicamentos y víctimas de asesinatos y masacres del crimen organizado. 

Descansen todos ellos en paz.

Descansar en paz es un deseo para quienes han fallecido. Sin embargo, es obligación de todos propiciar que vivamos en paz, no esperar a morir para alcanzarla.

La semana pasada, en la víspera del inicio de la segunda parte de este periodo presidencial, el inquilino de Palacio Nacional recurrió otra vez a poner temas distractores en sus charlas matutinas para evadir los temas relativos a los grandes y crecientes problemas nacionales y confundir, de esa forma, a sus seguidores y a la opinión pública. Ahora ha enfilado sus baterías para atacar a la UNAM, denostar la defensa de los derechos humanos, el feminismo, el ecologismo y hasta la protección de los animales; también a revivir el caso del asesinato de Luis Donaldo Colosio. 

Parecen acciones verbales que muestran a un gobierno menguante en el que, como un mal jugador dobla sus apuestas cuando no tiene las cartas que quiere. Sin embargo, no se puede ignorar que las oposiciones al régimen han caído en la trampa de la polarización propiciada desde Palacio Nacional, ha ocurrido un contagio perverso en el que todos perdemos.

En la primera parte de este gobierno se ha privilegiado la aplicación de recursos públicos, cada vez más escasos, a sus proyectos, muchos de ellos aplicados al gasto corriente, así como la asignación al ejército de cada vez más tareas civiles, como la construcción de infraestructura. 

A lo largo de la historia de México se han dado casos de estatización o nacionalización, así como de privatización. Acciones motivadas por diversas razones, no siempre en atención al interés nacional sino a la decisión del poder para apoyar o sancionar a determinados empresarios o favorecer o castigar a grupos económicos o sociales. 

Para la segunda parte del actual periodo presidencial sería muy conveniente dejar de lado la creencia de que el sector público puede y debe hacerlo todo, se ha olvidado que la sociedad es más grande que su gobierno y que su deber es servirle, nunca sustituirla.

Históricamente ha quedado demostrada la ineficacia del gobierno como empresario y creador de riqueza. 

Esa es tarea de la iniciativa privada expresada en las empresas familiares, las pequeñas, medianas y grandes empresas. 

Existe un modelo de política conocida como orquestación que se ejecuta con diversas sinergias. Recordemos que sinergia significa que varias instituciones públicas, privadas o sociales, al sumar esfuerzos y actuar concertadamente, obtienen mejores y mayores resultados a los que logarían actuando aisladamente.  Ante las limitadas posibilidades presupuestales del sector público, resulta recomendable la adopción de una estrategia de orquestación para la gestión de sinergias con otros actores. Así, la movilización de recursos de terceros permitirá no depender exclusivamente de los recursos públicos ni de la deuda pública.

Desde luego, se debe comprender que lo público es aquello que nos compete a todos y que los servicios basados en la comunidad no sólo se traducen en la generación de ingresos sino en la mejora de los servicios, tanto en calidad como en coberturas. En el caso de la reciente iniciativa de reformas constitucionales del Presidente en materia energética, no se aprecia justificación alguna a la pretensión de colocar todo lo relativo a la generación de energía eléctrica bajo el control del gobierno y afectar la generación de energías limpias por el sector privado.

Para lograr orquestar acciones y recursos hay un requisito sine qua non que es el diálogo para hacer posible la negociación.

Es indispensable que, antes de que sea tarde, el gobierno aproveche uno de los pilares para actuar con visión de futuro que es la utilización del diálogo y reconstruya los puentes de entendimiento y colaboración con todos los sectores de la sociedad.

Con el diálogo no sólo podrían diseñarse y ejecutarse proyectos de sinergia, también será de utilidad para superar la polarización y los desencuentros que se han propiciado, principalmente, desde Palacio Nacional, con su propaganda distractora. 

Es esencial darnos la oportunidad de una transformación cultural para que la solución a las controversias o conflictos se puedan encontrar con la participación directa de los involucrados y de esa forma se construya un mejor futuro. Así podremos restaurar el tejido social al propiciar que la tensión que generan las controversias y los conflictos se substituya por una gestión institucionalizada con soluciones pacíficas y legítimas para las partes. 

No se olvide que el odio es opuesto a la cultura de la paz. Es nuestro deber abordar tan delicado tema e insistir en el peligro que implica propiciarlo y en la necesidad de mitigarlo.

La construcción de una cultura de la paz y de la concordia sólo es posible con un contagio positivo que generalice la práctica del diálogo en todos los ámbitos de interacción social. 

Entre más unidos estemos, seremos más fuertes, entre más divididos, más débiles. 

*Abogado y mediador profesional

phmergoldd@anmediacion.com.mx

Twitter: @Phmergoldd

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