Si abrimos una disputa entre el pasado y el presente, descubriremos que hemos perdido el futuro.

Winston Churchill

En la historia moderna de las democracias se han visto casos en los que populistas han accedido al poder a través de los procesos electorales institucionalizados y, una vez en el gobierno han procedido al debilitamiento del Estado de Derecho y a la fractura de sus respectivas democracias.

Son varios los líderes políticos en diversas latitudes que hacen de la polarización uno de los ingredientes principales para comunicarse con sus seguidores, por medio de arengas que identifican a un enemigo al que hay que combatir y destruir.

Uno de los casos más contundentes y nocivos fue el de Adolf Hitler quien llegó al poder en Alemania en 1932. Los nazis se convirtieron en el partido con más escaños en el parlamento alemán como resultado de las elecciones de ese año. Los trágicos eventos históricos propiciados por ese personaje se tradujeron en una política de odio extremo con resultados nefastos como el exterminio, el Holocausto y la Segunda Guerra Mundial. Millones de personas perdieron injustamente la vida.

Existen otros ejemplos en el mundo que, si bien es cierto no han alcanzado la dimensión del Tercer Reich, han pasado por encima de los habitantes de sus países, pisoteando instituciones democráticas como la división de poderes y modificando periodos que permitan alargar sus mandatos, entre otras acciones destructivas.

En Latinoamérica han implantado remedos de comunismo que no pasan de ser fachadas que sólo pretenden el poder por el poder sin ideología alguna, que utilizan a la población más desfavorecida como instrumentos de sus propósitos, como carne de cañón. Ahí están Bolivia, Nicaragua y Venezuela, países que han atrapado a sus habitantes en una pobreza extrema favorecida por sus propios gobiernos que, además, limitan sus libertades y censuran a sus medios de comunicación.

Otros casos de ejercicio abusivo del poder son Argentina, Brasil, Chile y Perú.

Esa corriente destructiva ha contagiado a la democracia más emblemática del mundo moderno, la de Estados Unidos de América. Trump, a lo largo de su mandato demostró ser una expresión de demagogia, xenofobia, racismo y polarización. El mundo fue testigo la semana pasada de su intento de golpe de estado, apoyado por un grupo de once senadores encabezados por el texano Ted Cruz. Trump convocó a la insurrección a miles de manifestantes, quienes marcharon hacia el Congreso y concretaron la toma del Capitolio derrumbando barricadas e ingresando violentamente.

Es alarmante como se diluyen la concordia y la cultura de la paz a partir de la mezcla de una polarización alentada desde el poder, acompañada por medidas y discursos populistas impregnados de mentiras.

Con el gobierno de Joe Biden y Kamala Harris se confía en que habrá de emprenderse un serio esfuerzo para desactivar la polarización de la sociedad ante el triunfo de la esperanza, la decencia, la ciencia y la unidad que representan. Se abre la oportunidad, para nuestros vecinos del norte de rectificar el rumbo, de rescatar la concordia y la cultura de la paz.

Para nuestro país, el nuevo gobierno de los Estados Unidos de América representará apoyo para combatir el Covid 19, así como un trato respetuoso. Es probable que presione a nuestro Gobierno en temas como el medio ambiente, las energías limpias, la transparencia, así como el respeto a la inversión privada temas que, en su caso, beneficiarían a nuestro país.

Mientras tanto en México, mueren miles de personas cada día de manera creciente, la criminalidad se vuelve incontenible, se pierden miles de fuentes de trabajo y de empleos, avanza el hundimiento de nuestras expectativas de educación, ciencia y cultura.

Se pierde cordialidad y se ignora la cultura de la paz.

Además, se plantea un duro golpe a la democracia con una supuesta reforma administrativa para exterminar a organismos autónomos que, sin formar parte de la administración pública, se les pretende dar un trato como si se tratara de dependencias del gobierno. Los organismos autónomos del Estado Mexicano se han constituido, principalmente, como contrapesos del presidencialismo, son expresiones de la democracia. 

Los organismos autónomos que están en la mira del Presidente López Obrador son el Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFETEL), el Instituto Nacional de Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos Personales (INAI), la Comisión Reguladora de Energía (CRE) y la Comisión Federal de Competencia Económica (COFECE) sin considerar que dichos organismos fueron creados para garantizar los fines esenciales del Estado previstos en la Constitución, están fuera de la órbita del Poder Ejecutivo, no están sujetos a relación jerárquica con el Gobierno en turno y sus atribuciones no se limitan al Poder Ejecutivo, también tienen injerencia sobre los otros poderes y  los demás organismos autónomos, entre otros. Para salvaguardar su imparcialidad, sus integrantes son designados para periodos que difícilmente coinciden con los sexenios gubernamentales.

Se pretende justificar la eliminación de los organismos autónomos por razones presupuestales. Sin embargo, es importante tener en cuenta que el presupuesto asignado al COFECE, al CRE, al IFETEL y al INAI juntos equivale al 0.0026% de lo asignado al Poder Ejecutivo, y al 25% del subejercicio de la Secretaría de Salud del año pasado.

Por otra parte, se ha observado que, durante este gobierno, la opacidad en su quehacer se ha incrementado.

La eliminación de organismos autónomos provocaría disminución de inversiones, incertidumbre política y violación al T-MEC.

Nuestra Democracia no se agota en las elecciones, también es participación ciudadana en temas públicos. Es una forma de gobierno en la que existe división de poderes y contrapesos a la Presidencia de la República, al Poder Judicial, al Poder Legislativo, a los ejecutivos locales, a los presidentes municipales y alcaldes; así como a la conformación de los poderes legislativos, cabildos y concejos. Sobre todo, el respeto al Estado de Derecho.

*El autor es abogado y mediador profesional.

phmergoldd@anmediacion.com.mx

Twitter: @Phmergoldd

Pascual Hernández Mergoldd

Abogado y mediador profesional

Columna invitada

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