Las revelaciones que ayer hizo The Washington Post equivalen a las que hizo Edward Snowden hace algunos años: durante medio siglo la mayoría de los gobiernos del mundo confiaron en una empresa sin conocer que la CIA y su similar de Alemania (BND) eran los dueños.

Es decir, las agencias de inteligencias cobraron millones de dólares a sus clientes, pero los engañaron.

Se trata de Crypto AG, encargada de proveer servicios de codificación de comunicaciones al ejército estadounidense durante la segunda guerra mundial. La empresa de origen suizo tuvo a más de 120 países como clientes, incluido México, y en 1970 la CIA y el BND la compraron desde la sombra.

Snowden reveló las características del arma de espionaje voraz conocida como XKeyscore, una herramienta “de más amplio alcance” usada para hacer búsquedas de “casi todo lo que un usuario hace en Internet” (Vigilancia permanente, de Edward Snowden), mientras que Crypto AG se encargaba de recopilar información para entregarla a Reino Unido sobre los movimientos del ejército argentino alrededor de las Islas Malvinas en 1982.

Dos caras de una misma moneda: el cuarto poder en Estados Unidos es el espionaje.

Snowden reveló la claudicación de Apple, Google, Amazon, entre otras tecnológicas, ante la NSA, amparándose en las órdenes del Tribunal de Vigilancia de Inteligencia Extranjera de los Estados Unidos (FISA), y Crypto AG conocía los movimientos de los iraníes durante la crisis de los rehenes en 1979.

Crypto AG conoció con anticipación las estrategias del dictador panameño Manuel Noriega, y Snowden supo que la NSA utiliza XKeyscore como un Google de espionaje.

Los alemanes (BND) se asustaron del enorme riesgo que tuvieron en sus manos por varias décadas y en 1990 decidieron vender su participación a la CIA. Fue hasta el 2018 cuando la NSA se deshizo de Crypto AG.

“Su alcance y duración (de las actividades de Crypto AG) ayudan a explicar cómo Estados Unidos desarrolló un apetito insaciable por la vigilancia global”, publica The Washington Post. Precisamente lo que reveló Edward Snowden años atrás.

La revelación del Washington Post ocurre en un momento en el que varios presidentes, incluyendo a Donald Trump y Andrés Manuel López Obrador, entre muchos, deslegitiman el periodismo. Snowden, en Vigilancia permanente, escribe sobre este tema: “Lo real se combina intencionadamente con lo falso, mediante tecnologías capaces de hacer mutar esa combinación en una confusión global sin precedentes”, y agrega, “conozco este proceso desde dentro bastante bien, porque la creación de la irrealidad siempre ha sido el arte más oscuro de la comunidad de inteligencia”.

Crypto AG demuestra que desde la Segunda Guerra Mundial nació el deseo de Estados Unidos por convertirse en la dictadura del espionaje; junto a los tres poderes las agencias de inteligencia se convirtieron en el cuarto poder.

“Fue el golpe de inteligencia del siglo”, concluye el informe de la CIA publicado por The Washington Post.

El periódico estadounidense revela que la fuente que le entregó los documentos no le permitió que transcribiera todo el material, sólo algunos párrafos.

Uno de ellos revela que por momentos existieron fricciones entre estadounidenses de la CIA con alemanes de la agencia BND. Una de las diferencias era el límite ético del espionaje. Los países confiaban en Crypto AG y nunca se enteraron de que los dueños de la empresa eran Estados Unidos y Alemania.

En algunas décadas será instaurado el Nobel de la prevención de espionaje. Snowden lo ganará.

El asombro no termina.

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Fausto Pretelin Muñoz de Cote

Consultor, académico, editor

Globali... ¿qué?

Fue profesor investigador en el departamento de Estudios Internacionales del ITAM, publicó el libro Referéndum Twitter y fue editor y colaborador en diversos periódicos como 24 Horas, El Universal, Milenio. Ha publicado en revistas como Foreign Affairs, Le Monde Diplomatique, Life&Style, Chilango y Revuelta. Actualmente es editor y columnista en El Economista.