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Opinión

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La Academia y la carabina de Ambrosio

Rudo y cursi, de Carlos Cuarón, la película mexicana más taquillera del 2008, y Arráncame la vida, de Roberto Sneider, una de las tres cintas que superaron los 2 millones de espectadores, están fuera de las dos principales categorías del Ariel: Película y Director.

Otra incoherencia es que Arráncame la vida, basada en la novela de Ángeles Mastretta, fue la película mexicana seleccionada, por la propia Academia Mexicana de Cine, para buscar la nominación en los premios Oscar.

Que a los académicos no les gusten las películas mexicanas taquilleras puede ser y muy su gusto, pero que nominen a Diego Luna para mejor actor por Rudo y cursi y dejen fuera a Daniel Jiménez Cacho, que es tres veces mejor, por Arráncame la vida, no tiene nombre.

Igual, que nominen a Luna y dejen fuera a Gael García, compañeros en Rudo y cursi, es como para ponerse a llorar.

Otra: que incluyan dos documentales en la lista de mejor película ficción: Intimidades de Shakespeare y Víctor Hugo, de Yulene Olaizola, y Los herederos, de Eugenio Polgovsky, cuando las dos compiten en una categoría aparte, es una tontería.

La película con más nominaciones para la entrega 31 del Ariel, a efectuarse el 31 de marzo en el Auditorio Nacional, es Desierto adentro, de Rodrigo Plá, con 11 en total.

Le sigue Rudo y cursi, con 8, y en tercer lugar Lake Tahoe, de Fernando Eimbcke, con 7 nominaciones, entre ellas Película y Director; en la misma situación se encuentra Voy a explotar, de Jorge Naranjo.

Esta vez la Academia Mexicana de Artes y Ciencias Cinematográficas votó en favor del cine documental y de cineasta jóvenes. Lo cual está bien, pero ¿cómo quiere la Academia que se le tome en serio, cuando es la misma Academia la que no toma en serio su trabajo?

jbadillo@eleconomista.com.mx

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