En México, los programas sociales constituyen toda una industria paraestatal que recibe alrededor de 1 billón de pesos anuales en el presupuesto federal.

1.- El estudio de la discordia fue pagado por el Consejo Nacional de Evaluación de la Política Social (Coneval). Se habla de un Convenio de Colaboración, pero se trata de un estudio especial pagado por el Coneval. Esta práctica de pagar por estudios especiales es relativamente normal. El Inegi así puede hacer más investigaciones o profundizar en algún aspecto.

2.- El estudio fue elaborado entre el 11 de agosto y el 28 de noviembre del 2015. El presidente del Inegi era entonces Eduardo Sojo, que se estaba preparando para dejar el cargo. La coordinación correspondió a Miguel Cervera Flores, director general de Estadística. Julio Santaella es presidente del Inegi desde enero de este año. Es responsable de la negociación con el Coneval, en los seis meses que pasaron desde la conclusión del estudio hasta su publicación. Es obvio que no los convenció a puerta cerrada de la pertinencia de los cambios metodológicos.

3.- La parte central de la polémica corresponde a la decisión de repreguntar en los hogares que declaraban los menores ingresos si no tenían otras fuentes de ingresos. La repregunta trajo diferentes respuestas, que implicaron un aumento en el ingreso declarado. Se puede afirmar que se indujo la respuesta. También, que se corrigió un vicio en la forma en que responde mucha gente.

4.- El incremento en el ingreso declarado fue 33.6%, un porcentaje impresionante. ¿Quién gana con esto? Lo obvio es apuntar al actual titular de la Sedesol, José Antonio Meade, aspirante a la Presidencia. Hay un problema con esta hipótesis: la encuesta fue levantada en un periodo en el que Meade acababa de asumir su cargo al frente de la política social. La fotografía de la encuesta reflejaría, en todo caso, el trabajo de Rosario Robles, titular de la Sedesol hasta septiembre del 2015. En cualquier caso, hay que enfatizar que se trata de un incremento logrado en la encuesta. La realidad es más necia. Allí la pobreza y la desigualdad siguen siendo terribles, aunque lo repregunten 1,000 veces.

4.- Al debate entre Inegi y Coneval ha contribuido una confusión: el Módulo de Condiciones Socioeconómicas dado a conocer el 15 de julio no sustituye la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares, que se aplicará este año y se dará a conocer en el 2017. Esta encuesta se aplica cada dos años y siempre ha sido comparable con las anteriores...hasta ahora. En teoría, hay tiempo para hacer el ajuste y lograr que la ENIGH 2016 sea comparable. ¿Lo sabremos hasta el 2017?

5.- El Módulo de Condiciones Socioeconómicas realizado en el 2015 no servirá para comparar con las cifras del 2008, 2010, 2012 o 2014, pero arroja resultados muy interesantes. Uno de los más relevantes se refiere a la enorme desigualdad que existe entre estados en México. El hogar promedio en el más pobre, Guerrero, genera 9,194 pesos mensuales de ingreso. El hogar promedio en el estado más rico, Nuevo León, genera 22,278 pesos al mes.

6.- Una mala digestión de la polémica entre Inegi y Coneval puede ser muy costosa. La medición de la pobreza en México es relevante para mejorar la forma en que funcionan los programas sociales. Éstos constituyen toda una industria paraestatal que recibe alrededor de 1 billón de pesos anuales en el presupuesto federal. Hay 5,900 programas sociales: 233 son federales, 3,788 estatales y 1,883 municipales. Éstos pretenden atender a casi 55 millones de pobres.

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