Juntos son tremendos. Tienen una amplia trayectoria y arreos para confabular discusiones sobre el sector cultural. Gastón Melo, Jorge Esma y Alejandro Ordorica, en el marco de las Jornadas Hacer México que promueve el Instituto de la Mexicanidad (Indem), convocaron en la Casa Lamm el martes 17 de octubre. Una provechosa plataforma para hacer trazos sobre los compromisos de quien resulte presidente de México en el 2018. Fue un verdadero diluvio de críticas al ahora y de propuestas para el siguiente sexenio.

Van algunos de los dichos en la casona de la colonia Roma. Jorge ­Esma, la figura señera del desarrollo cultural de Yucatán, director del ­Festival ­Internacional de la Cultura Maya, no conforme con la joven Secretaría de Cultura, pide dar el paso a un organismo público autónomo. Un instituto cultural con las características del INE o el Ifetel. En tanto que ­Alejandro ­Ordorica, a partir del legado del ­Programa Cultural de las Fronteras de la SEP (que dirigió de 1986 a 1991), estima la puesta en marcha de un programa cultural para las zonas turísticas del país. Ejercer una articulación eficiente entre cultura y turismo. Una iniciativa de Gastón Melo, director del Indem, tiene que ver con “parques de alta identidad”, espacios públicos para reforzar la cohesión y convivencia social.

Correspondió a la periodista Beatriz Pagés, dar un elocuente marco al cónclave, con un lúcido abordaje de la relación de la economía y la cultura. Tras describir las características del sector cultural, señaló que no se debe postergar más la dimensión económica de la cultura. Demanda ello un cambio de paradigma. Empoderamiento en la agenda presidencial, en instrumentos como el Plan Nacional de Desarrollo y en el presupuesto destinado al Ramo. Pagés criticó la ausencia de esta visión en la aprobada Ley General de Cultura. Hay que modificarla tan pronto sea posible, subrayó. Es fundamental una mayor articulación institucional.

Tomó la palabra el escritor Hernán Lara. Al grano con el postergado tema del derecho de autor, la urgencia de revisar el marco jurídico y, sobre todo, fiscal. En tanto que Salomón Bazbaz, puso en relieve el diálogo intercultural, el favorecer lo que llamó “sinergia patrimonial”. Criticó instancias privadas como el programa de orquestas de la ­Fundación Azteca, que recibe fondos públicos, cuya eficacia puso en duda. En otra idea, considera que es viable generar empleos culturales para evitar la migración a los Estados Unidos. Llamó a incorporar la noción de patrimonio industrial y a crear un instituto del patrimonio inmaterial.

Me apuro en la apretada enunciación de lo ocurrido en la Jornada Hacer México. Ricardo Fuentes también estima necesario mejorar la Ley General de Cultura. Andrés Ordorica puso en evidencia una arista faltante en el empeño del Instituto de la Mexicanidad: el papel de las universidades públicas en el proyecto de nación. Patricia Chavero, del GRECU de la UAM, enfiló sus baterías a un nuevo reordenamiento de la política cultural de la Ciudad de México, en particular el papel de las delegaciones que serán alcaldías en el 2018.

Tere Quintanilla, también del GRECU, fue por el lado de la participación ciudadana, la manera de hacerla más efectiva. El documentalista Jorge Wade, puso el dedo en una profunda llaga: los medios públicos. En el alud de buenas ideas, escuchamos una que provino de una alumna de la Casa Lamm. Habló de la necesidad de dar patente a la noción de “patrimonio digital”. O lo hacemos o vayan a saber cuánto perderemos de la cultura digital.

EduardoCruz Vázquez

Periodista

En el paredón

Periodista, gestor cultural y exdiplomático, experto en economía cultural, formación de emprendedores culturales y gestores de diplomacia cultural