Sin rendición de cuentas no hay confianza. La transparencia es requisito indispensable para la credibilidad y la generación de progreso en una sociedad, la cual hoy es víctima de la opacidad de quienes ejercen el poder público.

Casos como la Estela de Luz , el endeudamiento irresponsable de gobiernos estatales y municipales, el inexplicable subdesarrollo en entidades federativas como Chiapas y Oaxaca, entre otros muchos, ilustran los claroscuros de los gobiernos en México.

Este inicio de periodos gubernamentales sexenales ofrece una inmejorable oportunidad para consolidar la anhelada cultura jurídica y dar paso a un orden social justo. El sano equilibrio entre gobernados y gobernantes radica en la legítima participación ciudadana en la toma de decisiones públicas, la obligada trasparencia gubernamental y la debida rendición de cuentas de las autoridades.

En la ciudad de México, desde el 28 de octubre de 2005, inició actividades el Instituto de Acceso a la Información Pública y Protección de Datos Personales del Distrito Federal (InfoDF), hoy encabezado por su comisionado presidente Oscar Guerra, en congruencia con el mandato constitucional, al establecer que el derecho a la información será garantizado por el Estado.

Interés ciudadano. Los capitalinos hacemos cada vez mayor uso de los servicios del InfoDF para conocer la actuación del Gobierno del Distrito Federal en su conjunto: jefatura de gobierno, secretarías, las 16 delegaciones y demás dependencias y entidades públicas.

A la fecha, el InfoDF, según su portal, ha recibido casi 440 mil solicitudes de información pública, y más de 91 mil durante 2012; es decir, el número de personas interesadas en la actividad gubernamental va en aumento.

No obstante el optimismo al que mueven estas cifras, falta mucho por informar, con el fin de consolidar a la transparencia como una cultura vivencial.

Transparencia, requisito para la legitimidad. El sector público gana al implementar una política de rendición de cuentas claras, precisamente porque se vuelve más confiable y legítima su gestión frente a la sociedad. Descorrer legalmente los velos de la desinformación es una victoria para todos, pues se revalora culturalmente el concepto de corresponsabilidad entre gobernantes y gobernados.

La percepción generalizada en México es que se cumple la ley, pero no se hace justicia. Recordemos que el derecho es como el aire: está en todos lados. No hagamos que la justicia sea lluvia: esporádica y pasajera.

Impulsemos y promovamos la difusión de información pública en forma oficiosa y automática, sin la necesidad de solicitudes particulares, con el fin de fomentar un círculo virtuoso expansivo en el que los ciudadanos recuperemos la confianza en la actividad pública, como presupuesto para acercar la justicia a la gente.