Es un buen año para atender el comportamiento de los precios. El petróleo está en un sube y baja y el maíz vuelve a sus marcas del 2008.

La primera ley de la inflación dice que todo lo que sube seguirá subiendo. Por eso sorprende, desconcierta y/o despierta nuestro gen sospechocista el leer que la inflación en mayo fue negativa: -0.74 por ciento.

Algo está raro, pensará más de uno de ustedes, ¿por qué dicen que la inflación es negativa? La gasolina subió, lo mismo que el aguacate, la carne de res y las entradas al cine. ¿Será que la cifra está maquillada?

Los economistas conductuales tienen una respuesta para eso: la gente nota más los precios que suben que los que bajan. En mayo hubo un descenso en los precios del jitomate, el limón y los automóviles; además, un ajuste de los precios de la electricidad por factores estacionales y una fuerte baja en el precio del pepino, suscitada quizá por el temor a su consumo, vinculado al E. coli. Estas bajas no generan tuits, charlas de sobremesa ni discusiones de café. Los gasolinazos sí.

México lleva cuatro quincenas consecutivas con inflación negativa. Falta mucho para que podamos llamar a eso deflación. Para merecer tal denominación, se requieren dos trimestres seguidos con inflación negativa. Otras ocho quincenas. Eso no ocurrirá. México vive un periodo de desinflación porque el índice de precios está bajando ligeramente, pero no corre el riesgo de la deflación como país. El descenso registrado entre abril y mayo está relacionado principalmente con la baja en el precio de algunos precios de bienes agrícolas. Este bajón se da cada año a estas alturas. Tan es así que llevamos nueve años consecutivos con inflación negativa en mayo. De junio en adelante habrá aumento moderado de precios, dicen las bolas de cristal. México es el país de América Latina que tiene mejores pronósticos inflacionarios. Terminará el año con aumentos no mayores a 4 por ciento. Se habla de riesgo de deflación porque éste es un problema más serio que la inflación. La baja generalizada y sostenida de los precios refleja una reducción de la demanda, casi siempre asociada a una situación de grandes dificultades económicas. La deflación implica dificultades para los comerciantes y pega a los deudores porque el valor de los pasivos crece, mientras que el precio de los inmuebles baja. Entre los países de la OCDE, Japón es el único que registra deflación.

De vuelta a México, cuando vemos el comportamiento de los precios por ciudades llama la atención que las ciudades con mayor variación negativa de los precios estén en la zona norte: Hermosillo, Mexicali, Huatabampo, Matamoros y Ciudad Juárez. La inflación negativa en esta región es significativa. Basta decir que en Hermosillo es de -9.04%; no está vinculada con la política monetaria del banco central, sino con la atonía que define la vida económica en esta parte del país. La variación negativa de los precios podría estar reflejando una reducción de la demanda, asociada a la migración desde la zona norte hacia otros puntos del país o el extranjero. La única ciudad con inflación negativa que no corresponde a la zona norte es Culiacán. La capital del tomate y los horticultores está viviendo un periodo de fuertes dificultades económicas, agravadas por las heladas que destruyeron las cosechas.

Inflación, deflación, desinflación Éste es un buen año para tomar en serio el comportamiento de los precios. El petróleo está en sube y baja; el maíz está volviendo a marcas del 2008. El Banxico tendrá mucho trabajo.

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