El Impuesto Empresarial a Tasa Unica (IETU) sí ha cumplido con el objetivo de recaudación; a la fecha ha recabado más de 100,000 millones de pesos y ha permitido reducir la evasión y elusión de impuestos. En síntesis: ha hecho más efectivo al Impuesto Sobre la Renta (ISR) que ya había sido muy vulnerado por la planeación fiscal.

El IETU no se va; se queda porque reduce la planeación fiscal, como pomposamente se llama a la acción que realizan las grandes empresas para evitar o pagar el mínimo de impuestos.

Ésa es la conclusión de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público. A pesar de la exigencia del sector empresarial para que desaparezca o por lo menos que se convierta en un impuesto híbrido con lo mejor del ISR y lo mejor del IETU, el gravamen permanece tal cual.

A tres años de distancia de su nacimiento y aplicación, la dependencia que encabeza Ernesto Cordero le encuentra a este gravamen más virtudes que defectos.

Control, las virtudes del gravamen

A pesar de que tiene poco tiempo de vigencia, de que se ha aplicado en años atípicos (por las condiciones de crisis económica de importación) y de que no se ha tenido un ciclo completo, el IETU, dicen las autoridades hacendarias, sí ha cumplido con sus propósitos de recaudación y de control.

Es decir, ha logrado una recaudación superior a la que se tendría si sólo se siguiera aplicando el ISR, que venía siendo ya muy vulnerado con las estrategias de planeación fiscal.

Y es que, en contra de lo que argumentan los empresarios, el IETU sí ha logrado aumentar la recaudación si se le considera como parte del ISR.

Es decir, al sumar la recaudación alcanzada con el IETU más la inducida por el mismo gravamen al ISR, sí se ha logrado alcanzar la meta con alrededor de 100,000 millones de pesos más.

En general, los contribuyentes pagan más ISR en lugar del IETU.

Uno de los objetivos del IETU, recuerda José Antonio González, subsecretario de Ingresos, era poner un tope a las planeaciones fiscales. Hay que recordar que, en la jerga empresarial, se le denomina planeación fiscal a aquella acción que realizan los prestigiados y caros despachos fiscales para ayudarles a pagar la menor cantidad de impuestos posible a los empresarios.

Otro objetivo del IETU era ponerle tope a los regímenes especiales; de ahí viene la recaudación.

ISR, impuesto mínimo; IETU, impuesto general

A grosso modo, el IETU sí ha cumplido, reitera con insistencia el responsable de los ingresos federales.

El ISR con el tiempo se ha convertido en un impuesto con tasa mínima como ocurre en otros países como Estados, Canadá y Francia.

En los años 80, la tasa de este impuesto para las personas físicas llegó a 55% y para las personas morales a 40 por ciento.

La introducción del Impuesto Sobre los Activos (Impac) permitió reducir la tasa del ISR.

Con el tiempo el ISR ha sido vulnerado, lo que con la introducción del IETU se ha logrado reducir.

El IETU en ese sentido es mejor que el Impac porque no inhibe la inversión y porque es más general; el IETU no ha sido vulnerado como éste.

Es menos rentable hacer planeaciones fiscales para pagar menos ISR.

El impacto indirecto en recaudación del IETU ha sido de cerca de 100,000 millones de pesos y para este año será de cerca de 108,000 millones de pesos.

En cuanto al acreditamiento de la nómina, en el ISR se deducen salarios, pero en el IETU acreditan el impuesto que generan esos salarios; aritméticamente es lo mismo.

El IETU además permite acabar con regímenes especiales y para terminar con éstos se tiene que avanzar en esquemas fiscales más generales.

El IETU como el IVA son impuestos de flujo, por definición se gravan ingresos y gastos cuando ocurren.

El IETU ha hecho que la contribución sea más pareja.

CUENTOS VERAS

El nuevo decreto para la importación de autos usados procedentes de Estados Unidos buscará impedir la entrada de autos chatarra, reconoce el presidente de la Asociación Mexicana de Distribuidores de Autos (AMDA), Guillermo Prieto. Sin embargo, para el dirigente, ese objetivo depende de la acción de los gobiernos federal y estatales que tienen que establecer una red de verificación tanto de las condiciones físico-mecánicas como de las normas para el cuidado del medio ambiente. Tienen que seguirse -advierte el líder de la AMDA- las mismas normas que se cumplen en Estados Unidos y sólo así se detendrá la importación de autos chatarra que a la fecha suman alrededor de 6 millones de unidades que circulan en México desde hace cinco años en los que se ha permitido su ingreso prácticamente sin ningún control.