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Historias de lactancia materna

Las campañas de promoción de la lactancia exclusiva hasta los seis meses de edad por parte de diferentes organismos nacionales e internacionales, nos harían pensar que la práctica de dar de lactar a un bebé, al ser propia de los mamíferos, es algo que siempre ha permanecido igual a través del tiempo.
Así como la alimentación, el cuerpo, y otros objetos de estudio que aparentemente tienen una etiología de origen exclusivamente biológico, la práctica de la lactancia es un objeto social en la medida en la que no solamente la práctica es construida socialmente, sino también todos los discursos, creencias y simbolismos alrededor de ella han sido construidos a través de los siglos. Un grupo de estudio en Francia se ha dedicado a entender bajo esta perspectiva la lactancia materna y sus hallazgos han mostrado interesantes conclusiones que nos ayudan a entender por qué hoy en día asumimos la lactancia como la práctica cultural que es.
Numerosos relatos de la antigüedad han puesto en el centro del escenario al ser humano siendo, por ejemplo, amamantado por un animal (loba, cabra, perra, etc.). Pero muy raramente en la antigüedad un relato mostraba a una madre humana amamantando a un animal. Los historiadores interpretan esta cuestión porque el niño amamantado por animales representa el abandono de un ser humano. Generalmente ante este abandono, el niño se crece ante la adversidad y logra importantes hazañas, como es el caso de Rómulo y Remo. También en la antigüedad el seno materno era retratado como fuente de abundancia en diferentes representaciones.
Antes se creía falsamente que en el Medievo existía una ausencia de fuentes historiográficas por las que se pudiera entender el papel de la madre lactante o, en su caso, del bebé, puesto que los niños no eran considerados personas sino hasta entrada la pubertad. Pero hasta los años 90s se pudo clarificar que las representaciones sobre la lactancia se podían encontrar más en textos hagiográficos -es decir, en las biografías de santas – o incluso de mártires, en los que se retrataba las cualidades casi mágicas que poseía el seno materno. Existen también relatos de la lactancia de algunos santos con pasajes mágicos.
En esta época, la lactancia era casi considerada como un signo de filiación. Es decir, los niños que eran amamantados por la misma persona, eran considerados parte de una misma filiación aunque no fueran exactamente hermanos. La elección de la nodriza y la figura de la nodriza para criar a los hijos de los nobles o del señor Feudal. Es hasta este momento que la adecuada lactancia está percibida como un impedimento para la muerte de los lactantes.
Aunque estos dos periodos abarcan siglos de referencia, es un denominador común el carácter casi mágico de la lactancia y de sus propiedades para constituir un ser humano. Sin embargo, es curioso que hasta este momento, la lactancia no estaba asociada a saberes medicalizados sobre ella o sobre el cuerpo de la mujer, lo que aparecería hasta muchos siglos después. Conocer la historia no sólo de la práctica sino de la percepción de la lactancia a través de diferentes sociedades, nos ayuda a entender el origen de los mitos alrededor de ésta además de comprender que no es sólo un hecho biológico, sino un hecho social cargado de normas y valores propios a las diferentes sociedades a las que pertenecen no solamente las madres, sino los lactantes.

