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Hay que hacer eficiente el gasto privado en salud
Es sabido que la inversión que ejerce México en salud no es de lo más eficiente. Por el contrario. Deben encontrarse caminos para mejorar el rumbo. Una discusión en la que pronto entraremos es en cómo lograr que la inversión tanto pública como privada en la salud de los mexicanos dé mejor resultado.
Aparte del presupuesto público hay que debatir en torno al gasto privado que venimos ejerciendo en forma desordenada y no planeada para atender nuestra salud.
Veamos la creciente demanda en consultorios privados al tope y en los muy recurridos consultorios en farmacias que superan ya los 10,000, los cuales conforme la demanda van sumando servicios complementarios como laboratorios de análisis.
Es sabido también que la causa de lo que lleva a la gente a servicios médicos privados son los largos tiempos de espera para recibir atención en el sector público. Hay estudios que revelan que una cuarta parte de los que sí van a la sala de espera de instituciones públicas como IMSS, ISSSTE y organismos estatales esperan en promedio una hora 48 minutos.
Hay que tener claro que una gran proporción de quienes consultan médicos en farmacia son población ya cubierta. Se convierte en gasto de bolsillo, en gasto privado duplicado porque son gente para la cual se supone ya existe un presupuesto público.
Pero, peor aún, hay un segmento de quienes ven a médicos de farmacia que son población sin alguna protección financiera de salud. Son población que debería estar cubierta, pero no, y que invierte en su salud en la forma más ineficiente y costosa.
Eso es parte del gasto de bolsillo que están ejerciendo los mexicanos. De acuerdo con la OCDE, este gasto de bolsillo representa 44% del gasto total que el país invierte en salud. Es un nivel sumamente elevado e inadmisible.
Datos de Fundación Mexicana para la Salud (Funsalud) señalan que México está entre muy pocos países que registran más de 40% de gasto de bolsillo; algunos centroafricanos, la India, Pakistán e Irán; en América latina sólo lo acompañan Ecuador, Panamá y Guatemala.
Funsalud propone un indicador para medir qué tanto es apropiado el gasto de bolsillo. Es natural que la población cubra de su bolsillo una parte de sus costos en salud. Pero no tiene por qué ser tan alto como el 44%. Lo razonable para Funsalud es el 19% promedio que existe entre países miembros de la OCDE. Más de ese 19% debe ser inaceptable, plantea Funsalud. Y no es algo imposible. Veamos el caso de Colombia donde el gasto de bolsillo suma 14% del total. Menos de una tercera parte del de México.
La mayoría de los miembros de OCDE son países con sistemas públicos de salud muy robustos y que logran la cobertura universal, pero en esas naciones la población sigue pagando de su bolsillo, y lo hacen fundamentalmente a través de copagos, lo cual evita que redunde con el financiamiento público como hoy sucede en México.
Por ejemplo, en algunos países europeos, los pacientes al ir a resurtir su receta, pagan cierta cantidad, pero son montos aceptables y controlados. El problema de lo que sucede en México es que la gente gasta mucho de su bolsillo, no se tiene claro en qué y no se ejerce correctamente.
El planteamiento del equipo de Funsalud lidereado por el actual presidente de la institución Pablo Escandón, es que aspiremos a llegar a 19% de gasto de bolsillo. Es decir, 43% del nivel actual. El otro 57% que equivale a 253,000 millones de pesos, hay que abatirlo. ¿Cómo? Habría muchas formas pero eso es lo que hay que discutir.
Azúcar, edulcorantes y el cuidado de la salud
¿Hay relación entre el consumo de azúcar y edulcorantes no calóricos con el riesgo de enfermedad cardiovascular? Es uno de los enfoques sobre el tema que se abordará durante el evento que está organizando en la ciudad de México el International Life Science Institute (ILSI).
A realizarse el próximo miércoles 2 de septiembre en el auditorio del Hospital Español, la oficina en México del ILSI reunirá a un grupo de científicos y académicos de Canadá, Estados Unidos y México para exponer sobre las evidencias actuales en materia de edulcorantes y la salud.
Las exposiciones serán seguramente una aportación al debate que se ha ido abriendo en torno a cómo superar el grave problema que vive la humanidad en torno a la obesidad y diabetes en todo el mundo, pero de manera notoriamente elevada en México.
@maribelrcoronel