La soberanía es enemiga de la solidaridad y de la empatía. Le gusta la dictadura del mapamundi y llora de emoción al escuchar el himno nacional. La identidad no solo suma, también resta, y puede llegar a promover el odio. Así se construyen los muros. Así se emiten vetos migratorios y programas de tercer país seguro.

El acrónimo de la Organización de las Naciones Unidas se memoriza durante la educación primaria, pero nunca más cobrará sentido. Lo importante es reconocer el significado de la ONU, pero no su misión.

El radio de interés del mexicano promedio incluye las tiendas Oxxo, las visitas periódicas del camión de la basura y la seguridad en la calle. Lo prioritario es el alumbrado callejero y ver caer agua de la llave.

Los círculos concéntricos que genera la caída de una piedra en un lago representan la jerarquía de intereses de una persona por el entorno. Siendo el primero de ellos la seguridad de la calle y el último, lo que ocurre en el mundo.

El patrón que siguen los programas de estudio de educación básica obedece al legado de la revolución y no de la realidad del siglo XXI. El cambio climático, la igualdad de género, las pandemias, el terrorismo a través de robots, entre otros, son temas que escapan a la dictadura del mapamundi y de la guerra de banderas en los Juegos Olímpicos.

Hoy, la jerarquía de intereses parece que se está revirtiendo: no podrá haber seguridad en la calle de nuestra casa sin que se tomen medidas para detener los efectos del cambio climático.

A partir de mañana, el gobierno del presidente López Obrador ocupará durante dos años un asiento del Consejo de Seguridad de la ONU. No podrá justificar el silencio y la inacción a través de frases empaquetadas al vacío en tiempos de Venustiano Carranza. “La no intervención y la libre autodeterminación de los pueblos”.

El día de mañana se abrirán ventanas con vistas a lugares muy lejanos desde la Misión Permanente de México ante la ONU y de la propia Secretaría de Relaciones Exteriores. Por ejemplo, Siria seguirá estando en la agenda del Consejo de Seguridad. El pasado día 11 sesionó sobre el uso de armas químicas por parte del presidente Bashar al-Ásad.

La mitad de la población siria se ha desplazado o refugiado. Estamos hablando de 11 millones de personas que han tenido que abandorar sus casas huyendo de la guerra civil.

Bajo el efecto mariposa, la guerra civil siria ha llegado a Europa a través del fenómeno migratorio y a Estados Unidos a través de la  retórica populista y de odio de la Casa Blanca. No es un problema sencillo de abordar desde el Consejo de Seguridad. México tendrá que tomar decisiones al respecto.

Lo mismo en otro tipo de problemas como el de los piratas en Somalia. Un tema abordado a principio de este mes en el Consejo de Seguridad.

Si la cultura mexicana no fuera etnocentrista, los debates sobre Siria, Somalia, el cambio climático o las misiones de paz, serían debatidos en medios de comunicación, plataformas de partidos políticas o en las conferencias de prensa del presidente López Obrador.

Pero no será así. La tradición obliga a ser equidistantes en temas de la ONU. Los primeros días de enero habrán algunas entrevistas con Juan Ramón de la Fuente (jefe de la Misión Permanente de México ante la ONU) y quizá algunos pequeños, pero muy pequeños, reportajes sobre el Consejo de Seguridad. En febrero, el tema saldrá de las agendas política y mediática.

OXXO, a la vuelta de tu vida, su eslogan.

Fausto Pretelin Muñoz de Cote

Consultor, académico, editor

Globali... ¿qué?

Fue profesor investigador en el departamento de Estudios Internacionales del ITAM, publicó el libro Referéndum Twitter y fue editor y colaborador en diversos periódicos como 24 Horas, El Universal, Milenio. Ha publicado en revistas como Foreign Affairs, Le Monde Diplomatique, Life&Style, Chilango y Revuelta. Actualmente es editor y columnista en El Economista.

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