Este 2019 fue un año lleno de retos y sorpresas. Un año en el que durante los primeros meses se permeaba la expectativa de que los periodos de bajas de tasas alrededor del mundo podrían estar llegando a su fin, la incertidumbre del Brexit, los miedos de que la renta variable alrededor del mundo tuviera caídas, además de los diferentes cambios en los regímenes políticos alrededor del mundo, incluyendo México.

Se puede empezar por lo que sucedió en el plano internacional con el Índice S&P 500, que agrupa el comportamiento de las principales 500 empresas en Estados Unidos, cerrando el año muy cerca de sus niveles máximos históricos para acumular casi 11 años de rendimientos positivos. 

El resto del mundo tuvo un comportamiento similar, con rendimientos de doble dígito. En el plano de los instrumentos de deuda, también existieron noticias positivas, con bajas de tasas alrededor del mundo, contrario a lo que se esperaba en un inicio del año, lo que ocasionó rendimientos positivos en la mayoría de los bonos.

Lo anterior se debió principalmente a las precauciones de los bancos centrales alrededor del mundo, en donde, previendo una posible desaceleración en el crecimiento mundial causada por la guerra comercial entre China y EU, se decidió dar una vuelta de 180 grados y volver a bajar las tasas.

Este tipo de políticas monetarias expansivas fue el principal catalizador para la tendencia positiva en la mayor parte de activos. Hacia la segunda parte del año, conforme se fueron gestando noticias positivas en el ámbito comercial, y los indicadores económicos no sufrieron el deterioro esperado, los instrumentos financieros continuaron con su tendencia positiva.

Hacia el 2020, se podrían seguir esperando rendimientos positivos, siempre y cuando el entorno actual de bajas de tasas no se modifique de manera significativa. Hay que hacer mucho énfasis en que hoy más que nunca es esencial un control adecuado de riesgos, así como la diversificación, ya que conforme los diferentes instrumentos van incrementando su valor, los riesgos de una corrección pueden ir incrementándose.

Como ya se vio el año pasado, los sentimientos y expectativas a futuro pueden cambiar de manera muy rápida, así que no necesariamente se podrá ver que los rendimientos de este año se repitan el siguiente y se tendría que estar preparado en caso de que se materialice un cambio en las tendencias del mercado.

Nunca hay que olvidar que, dentro del mundo de las inversiones, a veces por querer generar un rendimiento adicional se toman riesgos que no son necesarios; esto puede llevar a equivocaciones y tener pérdidas en el patrimonio, por lo que la asesoría de un experto en estos temas nunca está demás para que, de la mano de los buenos deseos, se logren éxitos en las inversiones personales en este año que está por comenzar.

Sin mucho más que decir le deseo felices fiestas y mucho éxito en sus inversiones de este nuevo año.

*El autor es VP Client Strategist BBVA Asset Management

carloseugenio.llamas@bbva.com