ENCONTRAR UN EQUILIBRIO. Muchas personas no tienen claro la diferencia entre ahorrar e invertir. Son completamente diferentes. Tienen diferentes propósitos y roles en una estrategia financiera. Importantísimo tenerlo claro antes de emprender el camino hacia la creación de patrimonio y/o independencia financiera para evitar angustia y estrés.

AHORRAR. Es el proceso de mantener dinero en valores o cuentas “seguras” y líquidos (lo que significa que se pueden vender o acceder en muy poco tiempo). En México, el mejor ejemplo son las tradicionales cuentas bancarias. Los intereses que ofrecen varían en función a las condiciones de mercado, pero por lo general tienden a ser bajos o negativos al restar el nivel de inflación real o personal. Su principal objetivo es el de contar con disponibilidad pronta y sin un riesgo alto de disminuir el monto inicial invertido. Tener el dinero a la mano (en su casa o en una caja fuerte) no es buena idea pues además de ser peligroso pierde poder adquisitivo en el tiempo por el efecto de la inflación.

INVERTIR. Es el proceso de usar su dinero o capital para comprar un activo (bienes) que se considera tiene alta probabilidad de generar mucho mayor valor en el tiempo, creando un mayor patrimonio incluso si eso significa estar en periodos volátiles. Las inversiones tradicionales son acciones y/o bonos de empresas y bienes raíces. Históricamente, son las acciones de empresas las que han contribuido más a la creación de patrimonios.

CAMINAR ANTES DE CORRER. Por lógica, ahorrar debe venir antes de invertir. A menos que herede una fortuna, son sus ahorros los que le proporcionarán lo necesario para alimentar sus inversiones. Si los tiempos se ponen difíciles y necesita efectivo, es probable que tenga que vender sus inversiones en el peor momento posible. Ello dificulta el camino de crear patrimonio. Como regla general, los ahorros deben ser suficientes para cubrir gastos personales (hipoteca, préstamos, costos de seguro, facturas de servicios públicos, escuelas, alimentos y gastos de ropa durante al menos tres a seis meses). De esa manera, si por cualquier razón deja de trabajar por un tiempo (¿le suena una pandemia global?), podrá tener el tiempo suficiente para ajustar su vida sin la extrema presión que conlleva vivir de un sueldo a otro. Cualquier propósito específico en su vida que requiera una cantidad de efectivo en tres años o menos debe estar impulsado por el ahorro, no por la inversión. El mercado accionario a corto plazo puede ser extremadamente volátil. Una vez que tenga cubierto lo básico gracias al ahorro y tenga un seguro de salud, podrá comenzar a invertir. Aunque si se trata de una persona joven que no tiene mayores obligaciones y cuanta con un ingreso, la inversión a una edad temprana es muy recomendable.

OTRA FORMA DE AHORRAR… GASTAR MENOS. A menudo, la excusa más tradicional para justificar la incapacidad de ahorrar, es no tener un mayor ingreso (sueldo). En realidad, pocas veces nos damos cuenta de que buscando gastar menos también podemos ahorrar para luego invertir. Si usted es capaz de actuar de manera racional para administrar su dinero con disciplina, disfrutará las recompensas.

EMPRESARIO EN BOLSA. Lo hemos dicho una y otra vez. Invertir en el mercado accionario tiene que ser percibido como una manera distinta de ser empresario. Cuando usted compra acciones de empresas, es dueño de ellas, debe ser cuidadoso en su elección, evitar comprar y vender periódicamente, actuar como lo que es, dueño de empresas con gran potencial que le ofrecerán importantes beneficios. Los mayores creadores de patrimonio en el mundo asignan hasta el 50% de sus portafolios a las inversiones bursátiles.

*El autor es Socio Fundador de SNX Constructores de Patrimonio.

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