Cualquier actividad productiva implica en mayor o menor medida perturbación ambiental, por lo tanto, para disminuir la alteración de los ecosistemas es necesario que se realice una gestión adecuada de los recursos naturales

Deforestación, emisiones contaminantes, degradación del suelo y agua son algunos de los impactos negativos que en las últimas décadas se le han atribuido a la ganadería. Contrariamente, la ganadería a nivel mundial es fuente de ingresos para 1,300 millones de personas, provee fertilizante orgánico y energía como fuerza de tiro.

De las áreas donde se desarrolla la ganadería tropical en México, 80% presenta deterioro ambiental y regazo económico. Esto es de suma importancia, ya que las tierras de pastoreo que utiliza la ganadería representan en el mundo la mayor extensión del uso de suelo, por lo cual, el manejo adecuado impacta sobre la productividad animal y la conservación y/o deterioro de los ecosistemas. Además, la manera más competitiva de producir leche y carne es en sistemas de pastoreo, donde países como Nueva Zelanda, Argentina, Brasil y Uruguay son líderes mundiales. México tiene oportunidad para elevar la productividad con un enfoque sustentable; actualmente, la producción en pastoreo de las zonas tropicales en México está por debajo de la obtenida en el trópico y subtrópico de Florida, y representa un tercio de la australiana.

Los sistemas ganaderos proporcionan beneficios a los productos de origen animal, con repercusiones de gran importancia para la sociedad. Éstos son los servicios ecosistémicos, los cuales son las contribuciones directas o indirectas que se obtienen de los ecosistemas para el bienestar humano. Se clasifican en cuatro categorías: cultural, provisionamiento, soporte y regulación.

Los sistemas ganaderos en pastoreo gestionados correctamente otorgan servicios ecosistémicos de tipo cultural (observación de fauna, fotografía y caza); provisionamiento (carne, leche, agua, lana, combustible); soporte (reciclaje de nutrientes, polinización de cultivos, fijación de nitrógeno) y regulación (carbono en el suelo, calidad de agua, disminución de emisiones contaminantes).

Para que la ganadería proporcione mayores beneficios, debemos gestionar de manera integral los sistemas ganaderos, no de forma aislada, donde la interacción suelo/planta/animal y ambiente conforman un sistema y cada modificación impacta en la eficiencia productiva y económica. La ganadería sostenible forma parte de las alternativas para revertir el deterioro del suelo y agua, disminuir la pérdida de biodiversidad y aumentar eficiencia técnica, sustituyendo los sistemas extensivos predominantes en el trópico mexicano, insostenibles a largo plazo.

Mañana mencionaré algunos de los beneficios y características principales que constituyen los sistemas ganaderos sustentables y las acciones que promueve FIRA.

*Mario Alberto Santiago Ortega es especialista en el CDT Tantakin de FIRA. La opinión aquí expresada es del autor y no necesariamente coincide con el punto de vista oficial de FIRA.

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