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Opinión

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Fox y AMLO: paralelismos históricos

Bruno Donatello

Debe saber AMLO que los criminales y narcos que asesinan, roban, extorsionan y violan no pueden ser tratados con caricias, flores y besos...

Los paralelismos históricos nunca son exactos, pero cuando se manifiestan resultan iluminadores. Es el caso que se nos presenta de manera esclarecedora actualmente, entre Vicente Fox Quezada (presidente de México del 2000 al 2006) y el actual mandatario Andrés Manuel López Obrador (AMLO).

La primera gran semejanza histórica entre Fox y AMLO es que, en su momento, ambos fueron estupendos candidatos presidenciales. Muy eficaces y efectivos en campaña. Ambos buscaban el poder y lo deseaban intensamente, aunque con toda claridad nunca mostraron saber con exactitud para qué.

Así está AMLO desde que tomó posesión. Su inmensa falla reside en nunca haber logrado trascender de su condición —casi consustancial a él— de candidato eterno de oposición a una situación de gobernante y menos de estadista. Si lo hubiera tan siquiera intentado, de entrada habría suspendido esas tan innecesarias conferencias de prensa matutinas y al tema de la aprobación del aeropuerto le hubiera dado un tratamiento totalmente diferente a partir de la opinión técnica de un comité de expertos nacionales y extranjeros.

Literalmente, Fox empezó a dejar de ser presidente para convertirse en una figura meramente decorativa y anecdótica cuando abortó su proyecto para el aeropuerto en Texcoco. Cuando se cuarteó abiertamente frente al embate de los macheteros de Atenco. Fue el momento en que las fuerzas vivas de la sociedad le “tomaron la medida”, algo que ningún estadista verdadero debe nunca permitirse. El único punto a su favor es que ese parteaguas ocurrió ya bien avanzado su sexenio.

En cuanto a AMLO, el momento en que las fuerzas vivas le tomaron la medida no se derivó de su decisión para el aeropuerto. El momento preciso ocurrió a partir de su reacción de tremenda debilidad y falta de grandeza ante la fallida operación para capturar, a Ovidio Guzmán. Pero, hay que decirlo, mucho más lamentables que el operativo fracasado han sido las reacciones comunicacionales y políticas de AMLO a tan vergonzoso evento. Los criminales y narcos que asesinan, roban, extorsionan y violan a la población no pueden ser tratados con caricias, flores y besos.

AMLO debe saber que México no necesita en la primera magistratura a una encarnación de Cristo. Requiere a un presidente efectivo y funcional que haga cumplir las leyes en beneficio de las grandes mayorías, para eso son.

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