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Opinión

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Foro Colombia TIC 4G 2012

El advenimiento de redes inalámbricas avanzadas es uno de los temas más importantes en la agenda de los entes reguladores de América Latina. Es por esta razón que, la semana pasada, se celebró en Bogotá el Foro Colombia TIC 4G, con el objetivo de ahondar en las ventajas que tecnologías como LTE ofrecen a los consumidores.

Mi participación en este foro se centró en dar una visión general del desarrollo de LTE en América Latina, en contraste con el despliegue de estas redes en otras latitudes del planeta. Tuve el honor de compartir el panel de debate con la persona responsable por la aprobación de la Ley 1341 del 2009 que, entre otras cosas, creó el Ministerio de Tecnologías de Información y Comunicaciones y la Agencia Nacional de Espectro, la exministra TIC de Colombia María del Rosario Guerra. Además, el panel contó con la presencia del presente Ministro TIC de ese país, que disertó sobre la necesidad de acompañar el despliegue de tecnologías con programas de capacitación y medidas como la introducción en los currículums de las universidades de programas relacionados con las TICs.

Lo más importante de la discusión es cómo, de forma natural, todos en la mesa de debate llegamos a la misma conclusión: las iniciativas gubernamentales para el sector TIC deben tener como prioridad el beneficio de la población. En pocas palabras: se deben buscar alternativas que permitan que los usuarios tengan acceso a tecnologías de punta y puedan, por medio de capacitaciones, entender cómo las TICs tienen el potencial de brindar beneficios tanto en el aspecto profesional como laboral de las personas.

Como se puede observar, la problemática de cómo incrementar los beneficios que los usuarios perciben de las redes de telecomunicaciones no es un tema aislado de México. Tampoco lo son las dudas existentes en el mercado ante un futuro proceso de licitación de espectro. En Bogotá, al igual que en el DF, los responsables de la política de telecomunicaciones quieren un mayor número de empresas ofreciendo servicios de telecomunicaciones por medio de sus propias redes.

Ante este panorama, durante mi presentación, no me limité a hablar de los lanzamientos de LTE en América Latina o cómo esta tecnología ha sido desplegada primero en mercados como Brasil, Uruguay, República Dominicana y Colombia que en España, Francia o el Reino Unido. El cambio de paradigma es innegable. Lo que no es tan evidente es cómo traducir este aceleramiento en la innovación en beneficios para la mayor parte de los usuarios.

Queda claro que, por el lado de la competencia –Colombia desea siete nuevos operadores de redes–, un mayor número de operadores brinda grandes beneficios a los clientes. Sin embargo, el tema principal debe ser la cobertura y que ésta no se limite a simples porcentajes de la población que son fácilmente cumplidos con el despliegue de infraestructura en zonas urbanas que ya cuentan con una oferta diversificada de servicios de telecomunicaciones.

En mi presentación, mencioné brevemente la necesidad de llevar cobertura a zonas rurales, teniendo en cuenta la increíble diferencia en costos e infraestructura disponible que hay en los despliegues de redes en zonas rurales en comparación con zonas metropolitanas. Mientras en una ciudad los costos de una radio base fácilmente pueden rondar 50,000 dólares, el despliegue de la misma radio base en una zona rural que carece de electricidad, vías de transporte que funcionen los 365 del año y redes de fibra óptica (o cobre) cercanas puede fácilmente superar los 250,000 dólares. A este condimento de altos costos hay que agregar la escasa densidad poblacional y bajos ingresos que caracterizan a estas regiones.

Esta realidad es la que me hizo mencionar a los operadores móviles virtuales e iniciativas de la empresa privada -como la anunciada el pasado junio por Movistar e Iusacell en México para compartir infraestructura- como algunas de las alternativas. Pero, hay que ser cuidadoso: cobertura no implica disponibilidad del servicio para los habitantes de zonas rurales.

El mejor ejemplo de lo anterior lo proveen los proveedores de DTH. Técnicamente, estos operadores de TV paga tienen cobertura a nivel nacional pero sus puntos de ventas tienen una llegada mucho más limitada. Si no hay alguna forma que garantice la oferta de servicios de buena calidad en zonas remotas, hay un gran riesgo de que los nuevos operadores decidan ignorar a los habitantes de estas regiones.

El usuario es lo más importante, pero también es importante controlar expectativas.

*José F. Otero es presidente de Signals Telecom Group.

Twitter: @Jose_F_Otero

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