En su sitio de Facebook, la Confraternidad Nacional de Iglesias Cristianas Evangélicas de México (Confraternice) asegura ser “la agrupación que actualmente aglutina a cientos de asociaciones religiosas cristianas evangélicas, distribuidas en todo el país”.

La Confraternice fue fundada por Arturo Farela Gutiérrez, quien, según su biografía que aparece en Wikipedia, “se licenció como teólogo” en el Instituto Bíblico San Pablo, en Querétaro, que en su sitio web se describe como “un centro de estudio y capacitación para ministros, líderes y obreros cristianos que quieren profundizar en el conocimiento de la Biblia, así como en los aspectos prácticos del ministerio”. Este instituto no ofrece la carrera de licenciado en teología, pero su “principal opción de oferta educativa consiste en 32 materias teóricas, teológicas y prácticas, un programa completo de devocionales diarios y 10 meses de prácticas ministeriales; impartidos en tres años en modalidad sabatina o dominical”.

En la misma biografía, también se anota que “aunque no concluyó, durante algún tiempo estudió la carrera de derecho”.

Sería bueno que Farela, quien aparentemente influye mucho en el gobierno de la 4T, aclarara qué licenciatura posee y qué institución educativa se la confirió.

Su biografía explica que “se hizo pastor de las Asambleas de Dios”, una iglesia pentecostal fundada en 1914 por 300 pastores blancos en Hot Springs, Arkansas. Esta denominación tiene hoy unos 70 millones de adherentes pertenecientes a alguna de 370 congregaciones que conforman a 140 asociaciones nacionales autónomas. Los fieles, blancos en 66%, son atendidos por unos 400,000 ministros o pastores, siendo Farela uno de ellos.

Siguiendo los preceptos conservadores de su iglesia, Farela se ha opuesto a los partidos y políticos que promueven el derecho al matrimonio entre personas del mismo sexo, al derecho de estas parejas a adoptar niños, a la despenalización del aborto y al suicidio asistido.

También es un admirador de Estados Unidos, país que, según él, fue fundado “con principios cristianos bíblicos”, aunque esos principios nunca hayan sido correctamente seguidos y aplicados en esa nación tratándose de asuntos étnicos o raciales.

Seguramente admira la fuerza política y económica que en Estados Unidos tienen las iglesia protestantes, sobre todo las evangélicas fundamentalistas como la suya, que llevaron a la presidencia al racista y xenófobo Donald Trump, a quien apoyan pese a la patente inmoralidad por el solo hecho de que éste promueve sus causas conservadoras.

Ahora, también para emular a los evangélicos gringos, Farela pide que se elimine la prohibición de que los ministros de cualquier culto puedan ocupar cargos públicos, ser votados para cargos de representación popular y asociarse con fines políticos.

Todos los que creemos en y defendemos la separación Estado-Iglesia debemos oponernos a la pretensión de este imitador mexicano de Falwell, Robertson, Roberts y otros conservadores extremos que han contribuido a polarizar a los estadounidenses y buscan la abrogación de leyes que defienden derechos humanos que costaron mucho trabajo obtener.

A Farela sólo le falta pedirnos que veamos a Trump como un buen cristiano amigo de los mexicanos.

Eduardo Ruiz-Healy

Periodista y productor

Columna invitada

Opinador, columnista, conferencista, media trainer, 35 años de experiencia en medios de comunicación, microempresario.