Donald Trump es muy nocivo para las relaciones de su país con Latinoamérica y el mundo. Su ataque racista a la migración alimenta el resentimiento y facilita la influencia externa en Centroamérica y México, azotados por una violencia creciente. La falta de responsabilidad de EU frente la región es perturbadora, culpándola de los males cuando los grupos criminales se nutren del tráfico de armas y del consumo insaciable de drogas de EU. Es urgente una política americana que influya en la región desarrollando capacidades físicas y humanas para propiciar el desarrollo reduciendo la desigualdad, a la vez cortado sus exportaciones de armas y su consumo de drogas.

La izquierda bolivariana es un proyecto de poder que se nutre del resentimiento antiyanqui. Se anida en el comunismo cubano que se resistió a sucumbir con la caída de la URSS gracias al apoyo de líderes regionales inspirados en el Foro de São Paulo (hoy Grupo Puebla), y que usan la democracia para llegar al poder y luego perpetuarse limitando las libertades. Utilizan un discurso socializante populista que distribuye la pobreza. Esa izquierda no es democrática, pero se dice víctima. Es la reedición de la Guerra Fría que dio vida a una ideología que se consideraba extinta. En la lucha hegemónica, Rusia y China aprovechan para posicionarse apoyando a los regímenes bolivarianos.

Los arrepentidos de la 4T se multiplican, restando los acólitos del Foro de São Paulo y del viejo nacionalismo priista. Líderes de la izquierda democrática (intelectuales, científicos, artistas) hoy rechazan las tendencias autoritarias de la 4T, la cual es un movimiento reaccionario antiliberal, que cada vez tiene menor relación con próceres democráticos como Madero y Juárez, y mucho más que ver con prácticas autoritarias del pasado.

Ante EU, la 4T ansía ratificar el T-MEC atendiendo exigencias de Trump en migración con un frente vulnerable abierto en seguridad. Ante América Latina, simpatiza con la izquierda de Evo, Maduro y anexas. Esta situación no es estable. Si la 4T realmente quiere crecimiento y desarrollo, deberá dejar de coquetear con la izquierda bolivariana y desplegar un modelo democrático social auténtico con el apoyo empresarial. Si busca perpetuarse a lo bolivariano, afectará la relación con EU, pudiendo inclusive acabar con el T-MEC, llevando al país a una recesión y polarización extrema, como ya se empieza a vislumbrar.