Ya van a ser 18 años desde que la pastilla azul Viagra apareció en el horizonte mercadológico para ayudar a los varones en su desempeño sexual. Primero como única opción, Viagra fue reina y señora, generando un nuevo y fuerte portafolio farmacéutico en el ámbito sexual que llegó a significar una industria multimillonaria y llegó a ser un pilar muy importante para Pfizer, la farmacéutica más grande del mundo. Llegó a vender más de 1,600 millones de dólares anuales.

Al perder su patente en el 2012, empezaron a surgir las versiones genéricas, y si bien Pfizer no bajó gran cosa sus precios, pues ha mantenido la preferencia de los médicos, el valor del portafolio de la disfunción eréctil (DE) en México ha ido en declive. Si llegó a representar el equivalente a más de 200 millones de dólares, apenas rebasa los 1,000 millones de pesos, es decir, acaso alcanza los 60 millones de dólares.

Muchas opciones de genéricos del sildenafil (sustancia activa de Viagra) surgieron de inmediato hace tres años. En México la Comisión Federal de Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris) a la fecha ha aprobado 31 presentaciones genéricas de sildenafil, empujando el precio promedio hacia abajo en una tercera parte. Algo interesante es que en México, a diferencia de otros países, Viagra no bajó gran cosa su precio, dada la preferencia de los médicos por la pastilla azul original de Pfizer, y porque argumentan que sigue siendo la sustancia farmacéutica más estudiada en todo el mundo y por tanto la consideran muy segura.

Entre las empresas que tienen registro de genéricos para disfunción eréctil en México están: Laboratorios Liomont Ultra Laboratorios, Sandoz (el brazo genérico de Novartis), Siegfried Rhein, Laboratorios Grin, la empresa india Ranbaxy, Protein, Alpharma, Productos Farmacéuticos Collins, Pharmagen, Productos Maver, MaviFarmacéutica, Lemery, Serral, Biomep Kendrick (el brazo genérico de Sanofi), Zydus Pharmaceuticals México, Laboratorios Corne, Intas Pharmaceuticals, Grimann, Dinafarma, Quimica Son’s, Raam de Sahuayo, Solara, Maver y Quifa. La novedad es que seguramente pronto llegarán los genéricos de tadalafil, la molécula de Cialis, de Eli Lilly, que le hizo buena competencia a Viagra. Esto, claro, si continúa la política de aprobación constante de genéricos que Mikel Arriola vino impulsando durante su periodo como titular de la Cofepris. Está por verse quién ocupará su lugar, pero quien sea tendrá que continuar la dinámica durante el mandato de Arriola, quien es nuevo titular del IMSS.

En términos de salud, lo más paradójico es que, con toda la gama de opciones existentes para la disfunción eréctil, aún es muy alta la prevalencia de hombres sin tratamiento. El urólogo Manuel Dehesa, miembro del Colegio Mexicano de Urología y de la Asociación Americana de Urología, estima que 50% de varones mayores de 40 años padece DE, y de éstos solo 10% están diagnosticados por un médico y están en tratamiento. Las estadísticas señalan que un hombre que empieza a tener problemas de erección tarda en buscar ayuda meses y a veces años. Es un tema complicado que no es fácil de abordar, pero como dice la campaña de Pfizer hacerlo es una demostración de amor para su pareja.

Hay una proporción desconocida de varones automedicados. El problema es el riesgo de complicaciones porque, si algo es claro, aseguran los médicos, es que la disfunción eréctil es un signo o síntoma de problemas orgánicos más serios. Puede haber razones psicológicas o emocionales, pero siempre hay atrás un padecimiento que deriva en problemas circulatorios.

Como dice el doctor Dehesa, la disfunción eréctil no es una enfermedad del pene, es una enfermedad del organismo, y puede provenir de cualquier patología que afecta el riego circulatorio, digamos hipertensión arterial, diabetes, colesterol o alteraciones en el sistema nervioso central.

Es decir, la disfunción eréctil es síntoma de una enfermedad subyacente y lo mejor es ubicarla para ser tratada adecuadamente y que no derive en muerte prematura.

ACTUALIZACIÓN 10/02/2016 18:16 HORAS: Esta versión corrige el nombre de los genéricos que hicieron competencia a Viagra. En el original, se mencionó sildenafil, cuando lo correcto es tadalafil.