Una de las mayores transformaciones que ha vivido el país en la actual administración es la paulatina desaparición de los órganos autónomos. Estos contrapesos que poco a poco fuimos construyendo los mexicanos para evitar o al menos limitar los excesos de poder reciben ahora un nuevo embate. Digo esto porque la iniciativa de reforma constitucional en materia eléctrica que envió recientemente el presidente López Obrador al Congreso de la Unión representa, desde mi punto de vista, un retroceso de consecuencias económicas, políticas, sociales, nacionales e internacionales de grandes proporciones. Ahora me explico.

Comencemos por destacar que, de acuerdo con esta propuesta, desaparecerían los órganos reguladores autónomos como la Comisión Reguladora de Energía y la Comisión Nacional de Hidrocarburos que sirven como contrapesos necesarios para la transparencia y ejercicio confiable de PEMEX y la Comisión Federal de Electricidad (CFE) en el otorgamiento de contratos y permisos. 

Esto es, de aprobarse la propuesta presidencial, la CFE podrá hacer la adjudicación directa (como casi todas en este sexenio), de manera discrecional y por razones políticas, (que no técnicas) de los contratos y convenios requeridos por esta comisión, situación que hablando claro favorece enormemente la corrupción. 

Pero eso, con toda la gravedad que conlleva, no es todo. Igualmente, preocupante es que está iniciativa resulta incompatible con un sinnúmero de acuerdos internacionales firmados por México, poniendo en riesgo el cumplimiento del clausulado del T-MEC y de otros convenios comerciales con la Unión Europea y el resto del mundo. ¿Necesitamos poner en riesgo la ya de por si debilitada economía de nuestro país?

El modelo que propone el gobierno, analizan los expertos, es solo comparable al existente en Corea del Norte o Venezuela y aumenta el riesgo de que la generación de energía solo en manos del Estado sea insuficiente para abastecer plenamente a nuestro país, lo que nos llevaría al encarecimiento de las tarifas de energía eléctrica o de plano a intermitencias y fallos en el servicio. Todo esto por el pretendido control absoluto de la CFE con todas las implicaciones políticas que se derivan de convertir a este organismo en un órgano político más al servicio del clientelismo que busca la actual administración.

Digo esto, ya que a partir de la entrada en vigor de esta reforma quedarán cancelados todos los contratos y permisos otorgados por la CFE hasta ese momento. La recisión de estos contratos además de tener un costo de alrededor de 120 mil millones de pesos afectará significativamente la confianza de los potenciales inversionistas privados de México y el mundo, cuando nuestro país requiere urgentemente de inversión productiva, generación de riqueza y empleos.

Otro tema importante: en esta iniciativa de ser aprobada, se privilegiarán las energías fósiles y se dejarán de otorgar certificados y facilidades para el uso de la energía solar, eólica y otras energías limpias. Esto implica un retroceso quizá irreversible para México en cuanto a sustentabilidad y cuidado del ambiente.

La adopción de estas políticas afectará seriamente la economía de nuestro país, ya que empresas del sector manufacturero, automotriz y financiero dejarían de ver a México como un país competitivo por el uso de energías fósiles y descartarían la inversión en nuestra nación. No olvidemos que el desprecio por el uso de energías limpias viola los tratados internacionales, lo cual desencadenaría desconfianza en los inversionistas, así como controversias y juicios internacionales.

En conclusión, la CFE, como un monopolio disfrazado, será la que establecerá los precios de venta, transmisión, y compra a las empresas privadas que quieran generar energías, sin que exista ya un órgano regulador de por medio.

Si esta reforma entra en vigor o no depende, al parecer, del voto de los legisladores del PRI. Tanto el PAN, como el PRD y MC ya se han desmarcado de esta propuesta, pero… desafortunadamente parece que el PRI está dispuesto a ceder a las presiones, amenazas y señalamientos y desgarrarse internamente aún más por dar este apoyo a Morena. 

Por el bien de todos espero que se iluminen y sus decisiones nos lleven a la luz. Todo está muy obscuro.

Tere Vale

Psicóloga

Columna invitada

Psicóloga, conductora, escritora, comentarista de Grupo Fórmula.

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