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Opinión

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El repunte inflacionario

La cuestión es que sigue reinando la confusión entre aumento de precios e inflación. Aunque para mucha gente, entre ella las amas de casa, les da lo mismo ambos conceptos, existe una diferencia que conviene tener presente, sobre todo cuando el Banco de México presente su informe de inflación para el primer trimestre del año.

Más tardaron en pasar los frentes fríos, dejando detrás una estela de enfermos de gripa y tos, que los aumentos en precios en manifestarse.

Para pronto, los analistas de café y de banco de parque ya andan pronosticando una debacle para el año y, aficionados a los golpes propagandísticos como son, ya han publicado que ha sido el peor rebote desde épocas inmemoriales.

Bueno, prestos como son algunos comerciantes y empresarios, ya están haciendo sus pedidos de nuevas etiquetas para reetiquetar cuanto antes sus productos y cargarle al gobierno, y su mala pata perpetua, la culpa de la inflación.

No sabe este tipo de abusadores de estación las que pasarán cuando hagan sus declaraciones de impuestos y se enfrenten con el famoso costo de lo vendido. Lo más seguro es que hagan algún truco sugerido por su aguerrido contador, para pasar por debajo de la mesa una parte de sus utilidades extraordinarias y prepararse para irse de viaje a alguna playa en cuanto se presente el primer puente, que ya está en puerta.

La cuestión es que sigue reinando la confusión entre aumento de precios e inflación. Aunque para mucha gente, entre ella las amas de casa, les da lo mismo ambos conceptos, existe una diferencia que conviene tener presente, sobre todo cuando el Banco de México presente su informe de inflación para el primer trimestre del año.

Aumento de precios es lo que hizo el Jefe de Gobierno con el precio del pasaje del Metro, o la Secretaría de Hacienda con el precio de la gasolina o el gas. Inflación se refiere al aumento sostenido en el nivel general de precios durante cierto lapso, que antes se consideraba de nueve meses.

El aumento de precios provoca un salto en la tendencia de la inflación, aunque si no hay un elemento de fondo que la impulse, por ejemplo excesos monetarios o de gasto público, en los siguientes meses la tendencia volverá a lo que era en el pasado.

De aquí se desprende la tranquilidad con la que los encargados de la política económica han tomado este asunto exaltado en los medios, del peor repunte en décadas de la inflación.

En aquellos países desarrollados con sistemas flexibles, con un aumento en la productividad generado por cualquier ajuste en el modo de producir, empacar, distribuir o vender al menudeo, sería suficiente para absorber el tremendo impacto del ajuste en precios y tarifas públicas, pero aquí estamos en México.

mrodarte@eleconomista.com.mx

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