El hecho de convivir juntos alrededor de una comida, es un acto tan antiguo prácticamente desde la existencia de la humanidad. Compartir comida, comer juntos, dar y recibir comida, son actos que evidentemente tejen sociedad. Recientemente se hizo viral en Twitter en Estados Unidos un post sobre un conflicto surgido a partir de una “Cena de disculpas”. El debate entre los usuarios era el hecho de saber a qué se refería un usuario al decir que en su familia habían organizado una “cena de disculpas” a su hermana en la que diferentes miembros de su familia llevaban una comida (algo así como las comidas de “traje” en México), lo que indignó a su hermana pues la cena de disculpas requería que su madre (quien era quien ofrecía las disculpas a su hija), fuera quien preparara la cena en caso de sentir un verdadero arrepentimiento por la falta que supuestamente había cometido.

Ante este post, se hizo viral el hecho de que el usuario denominara “Cena de disculpas” a un tipo de cena que él asumía existía en todos los contextos familiares y más aún, que todas las personas podían entender las normas alrededor de esta cena, como el hecho de que, quien pide las disculpas, es quien cocina. El potluck es uno de los usos de los banquetes más extendidos en diferentes países, en el que todos los asistentes cooperan con diferentes platos que serán puestos a disposición de todos los comensales. Las sutilidades del potluck han sido estudiadas, pues en algunos casos, constituye un buen ejemplo de cómo funcionamos en cooperación en sociedad.

El entender cómo funciona la cooperación en sociedad resulta más complejo que la simple aseveración de “tener sentido común”. El potluck, implica, desde saber qué se va a llevar y cómo, hasta la manera en la que se va a compartir. En trabajos como “Eating Together”, de Alice Julier, se encontró que las diferencias de género, raza y clase encuentran una manera de hacerse notar en las comidas con amigos alrededor del potluck. Más aún, los diferentes grados de intimidad que tenemos con las personas con las que convivimos, se definen a través del potluck. Aunque los recursos estén limitados, las personas realizan esfuerzos considerables desde la planeación, la preparación y la presentación del platillo que compartirán en la “comida de traje” puesto que el platillo refleja de cierta manera, la forma en la que quieren ser percibidos por sus pares. Nadie quiere ser percibido como poco exitoso, tacaño o poco recursivo para resolver el tener que llevar un platillo para compartir. En el caso del famoso post de la “cena de disculpas”podemos entender que las diferentes configuraciones y motivaciones del potluck pueden ser incluso, sólo dadas en exclusividad por los miembros de un grupo comensal en específico. Se ha observado también, que así como anteriormente los rituales de paso tradicionales eran celebrados con una comida – como el matrimonio, una graduación o un funeral-, ahora existen rituales de paso como el divorcio, en el que diferentes grupos de personas comparten ya el significado de realizar una comida para conmemorar tal acontecimiento.

La cooperación no es un simple hecho en el que cada quien pone una parte de sí mismo para lograr un objetivo. Las complejidades de la cooperación en una sociedad, pueden verse reflejadas en los diferentes usos que se les da a los banquetes de cooperación.

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Liliana Martínez Lomelí

Columnista de alimentación y sociedad

PUNTO Y COMO

Columnista de alimentación y sociedad. Gastronauta, observadora y aficionada a la comida. Es investigadora en sociología de la alimentación, nutricionista. Es presidenta y fundadora de Funalid: Fundación para la Alimentación y el Desarrollo.

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