Uno de los aspectos que menos se ha revisado en la reforma energética es el midstream, es decir, la logística de los hidrocarburos y su venta al consumidor final. En el norte del país esta actividad es prácticamente otra cosa. Las empresas de esa región han empezado a hacer un esfuerzo por comenzar a ser diferentes y a deslindarse de Pemex y de Pemex Refinación.

Tres empresas buscan hacer en la frontera norte un modelo de negocios en la venta de petrolíferos: Orsan, de Carlos Sandoval, con una fuerte influencia en Monterrey; ECO Gasolinera o Grupo Eco o Nogales Energéticos, encabezados por Luis Enrique Rodríguez Presa, muy fuertes en Mexicali y con una gran presencia en Tijuana, y Grupo Nexum de José Ángel García, en Tamaulipas.

Los tres grupos buscan expandirse a lo largo de la frontera e interactuar con sus pares de Estados Unidos, comprar directamente en sus refinerías o en sus mercados altamente competidos y con precios muy por debajo de lo que Pemex puede proveer. La idea es convertirse en una opción y promover compras consolidadas y para ello están comprando estaciones de servicio o se asocian, las rentan, administran, incluso las abanderan.

Sin embargo, como en todo, cuando un negocio crece hay operaciones que se pueden convertir en un dolor de cabeza y por eso hay que andar con pies de plomo. El año pasado, entre marzo y octubre, Nexum hizo negocio con el empresario gasolinero Juan Carlos Córdoba, para concretar la compra de unas 10 estaciones de servicio. Al final del día sólo se hizo negocio con ocho porque una tenía muy malos números y la otra no pasó la prueba del ácido, una verdadera manzana envenenada.

Nexum hizo su reporte a Pemex y tan tranquilo. Hizo su operación y la transacción se cerró en unos 60 millones de pesos, pero después de eso se inició una historia tras bambalinas porque detrás de la operación hubo un ejecutivo de cuenta de la paraestatal, Ramón Guadalupe García Martínez, quien intervino para cuadrar la operación y llevarse una comisión. Nos dicen que hay un reporte y una investigación interna para determinar el involucramiento de este funcionario. Así que a ver en qué termina esta historia.

Buzos

1.- Las relaciones de Gas Nieto, de Raúl Nieto, son importantes y presumibles. Entre sus cabilderos tiene al senador del PAN, Pancho Domínguez, y al diputado del PVEM, Ricardo Astudillo, en Querétaro. Otro amigo es el candidato del PRI a gobernar Campeche, Alejandro Alito Moreno, con quien comparten un amigo en común: Amado Yáñez, de Oceanografía.

En el colmo, quien da la cara por la empresa en el caso de la explosión del hospital del GDF es Julio Larrondo, un abogado investigado en Pemex porque cuando fue gerente jurídico de lo contencioso se le acusó de favorecer ¡a Gas Nieto!

2.- ¿Cómo le hizo la CFE para que su recorte fuera de la mitad de lo solicitado? Nos cuentan que hubo gestiones de último minuto entre el director Enrique Ochoa y la Secretaría de Hacienda para que en lugar de los 20,000 millones solicitados fuera sólo la mitad. Estas pláticas se vieron favorecidas porque el recorte fue menor a lo estimado originalmente y porque la mayor parte de las nuevas inversiones la harán privados.

3.- Los que siguen más que preocupados son los contratistas de Pemex. Se esperaba que la semana pasada empezaran a correr los pagos sobre los adeudos que se tienen desde el año pasado y no, ni un cheque o transferencia. El asunto es que los vencimientos están encima y los bancos no van a esperar, encima está el recorte al presupuesto y la fuente de pagos, comprometida. El adeudo es de 60,000 millones de pesos y los empresarios están, digamos, ansiosos.