El muro de Trump es el ejemplo más claro de su política, el simbolismo político se impuso, sin concretar resultados. La tónica de su mandato fue abrir frentes, sin un un plan de gobierno, más allá de sus ocurrencias.

No hay plazo que no se cumpla ni deuda que no se pague, el mandato de Donald Trump llega a su fin con más pena que gloria.

El experimento de político americano de elegir un outsider resulto toda una aventura, durante su mandato prevaleció el Twitter y la incertidumbre.

El rey de Twitter terminó su mandato solo y arrinconado, fiel a su tradición decidió jugar su última carta política en la toma del Capitolio, los resultados fueron garrafales con proceso de destitución incluido.

El miércoles 20 de enero, termina el mandato del controvertido Donald Trump, quien a pesar de todos los pesares, mantiene una fuerza electoral y política considerable, sería iluso pensar que las causas que permitieron que la fuerza Trump irrumpiera en la escena americana han desaparecido. Millones de americanos sustentan la ocurrencia trumpiana.

El muro de Trump es el ejemplo más claro de su política, el simbolismo político se impuso, sin concretar resultados. La tónica de su mandato fue abrir frentes, sin un un plan de gobierno, más allá de sus ocurrencias.

El muro de Trump pasará a la historia como la obra faraónica que nunca se realizó. Fue una promesa que repitió a lo largo de los cuatro años de su mandato, como buen vendedor sostuvo su estrategia que le permitía utilidades, aun a sabiendas que no había forma de cumplirla.

En México, la relación del presidente Andrés Manuel López Obrador con su homólogo Donald Trump es vista como un presagio para una mala relación con Joe Biden, considerando, que el gobierno mexicano fue de los últimos en reconocer el triunfo del presidente electo.

La verdad es que resulta ocioso que la relación bilateral México-USA, se articule en torno al fantasma de Donald Trump. La agenda multilateral debe ser nutrida, sobre todo que ya tiene un marco amplio de referencia en el T-MEC.

Habrá que observar como el regreso de una agenda multilateral impulsada por la Casa Blanca, que incluye el cambio climático y energías no fósiles, impacta en la política exterior mexicana. Y la forma en como el canciller Marcelo Ebrard convence a su jefe de dar respuesta a las autoridades americanas.

Querido lector a todo santo se le llega su fiesta, es el caso del presidente Trump, quien con su promesa incumplida de la construcción del gran muro defensor que será el icono de su fracaso político. Hasta la próxima.

Twitter: @ErosalesA

Eliseo Rosales Ávalos

Abogado

Los mismos de siempre

Politólogo y abogado, académico, columnista, presidente de ciudadanos sin partido y orgulloso mexicano.

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