El movimiento estudiantil de 1968 es uno de los episodios más importantes de la historia contemporánea de México, sin embargo, como en otros capítulos de la historia, la mayoría de los relatos se centran en lo que ocurrió en la ciudad de México, y poco o nada se conoce de lo que ocurrió en las regiones.

En Jalisco, contrario a la extendida idea de que aquí no pasó nada, ahora se puede afirmar que esta región fue escenario de una potente movilización estudiantil-juvenil que cimbró las estructuras políticas y que sacudió la conciencia de miles de jóvenes.

Lo que se conoce del movimiento del 68 aquí en Guadalajara es que algunos colectivos de escuelas de la Universidad de Guadalajara (UdeG), como Ciencias Químicas, Filosofía y Letras, Economía y Administración y Comercio, buscaron hacer eco a las movilizaciones de la capital del país.

Pero el vínculo fue impedido con violencia y represión. La Federación de Estudiantes de Guadalajara (FEG) montó guardias para impedir que los estudiantes locales apoyaran al movimiento nacional al tiempo que se detuvo y golpeó a brigadistas que llegaron a la capital del país, como contó el ex militante del Frente Estudiantil Revolucionario (FER) Miguel Topete en su ensayo Origen y desarrollo del FER . Pero esto no impidió que varios grupos de universitarios se solidarizaran con el movimiento nacional. Lo hicieron a su modo y en las condiciones que pudieron: con pintas, volantes, documentos, charlas en espacios cerrados, y difundiendo cara a cara y de voz en voz lo que ocurría en la ciudad de México.

Ese fue el modo concreto como los estudiantes de Jalisco participaron en los meses álgidos de lo que ahora se conoce como el movimiento del 68 en México.

Pero visto en un arco temporal más amplio, la oleada de insubordinación de 1968 que tocó a varios países del mundo, se manifestó de un modo muy fuerte y significativo entre los estudiantes y jóvenes de Guadalajara.

Para empezar, desde varios años antes se habían consolidado grupos de estudiantes hartos del control que ejercía la FEG sobre la UdeG, por ejemplo en la huelga de Ciencias Químicas en 1967 o la masiva participación de estudiantes jaliscienses en la marcha por la ruta de la libertad que varios universitarios llevaron a cabo a mediados de 1968.

Tras la represión del 2 de octubre, los grupos estudiantiles disidentes de Jalisco se dedicaron a trabajar en silencio hasta la aparición pública del FER en 1970, sin embargo esta corriente estudiantil disidente fue reprimida por el Estado a la FEG a fin de mantener el control de la UdeG. La represión al FER llevó a cientos de militantes a incorporarse a los grupos guerrilleros a comienzos de la década de 1970.

Todo este proceso de politización de los jóvenes tenía su base no en la UdeG, o no solo, sino en decenas de barrios de la zona metropolitana tapatía con la constitución de bandas, colectivos y familias que desde los barrios respaldaron a los estudiantes que buscaban la transformación de la UdeG.

No era una lucha solo por el control de las sociedades de alumnos; era una lucha por transformar al país y era una lucha cultural. Ese efervescente movimiento juvenil incubó la contracultura juvenil en Guadalajara que se expresó en decenas de grupos de rock y música alternativa, poetas, pintores y otras expresiones artísticas y políticas que trastocaron la conciencia de toda una generación de tapatíos. Así fue el movimiento del 68 en Guadalajara.

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