La demanda mundial de productos orgánicos presenta una tasa de crecimiento de 20% anual, siendo Japón, la Unión Europea y Estados Unidos los líderes en el consumo.

Dicho crecimiento surge del creciente interés en el bienestar del medio ambiente y la salud humana, además de la necesidad de mejorar la situación económica de algunos productores que enfrentan crisis económicas.

Existen dos modalidades de certificación: caña orgánica y azúcar integral orgánica. La primera se refiere a que sólo el proceso de producción de caña cumplió con los estándares orgánicos y la segunda asegura que además se cumplió con un procesamiento orgánico.

El azúcar integral orgánica tiene la característica de que en su proceso no se usa cal industrial, azufre, ni ácido fosfórico para clarificarlo, sino que más bien se conserva natural, conteniendo todos los nutrientes, minerales y vitaminas esenciales propias de los jugos de caña además, por supuesto, de evitar el uso de agroquímicos durante el cultivo y la quema de plantaciones que tanto perjudica al ambiente y los suelos agrícolas.

La demanda de azúcar orgánica depende del crecimiento de las ventas de la industria; por ejemplo, del chocolate orgánico o la industria de bebidas, donde el azúcar es un ingrediente importante, sin olvidar otras industrias como la de repostería, los helados y la confitería orgánicos, además de otros procesos productivos como la apicultura orgánica donde utilizan azúcar como insumo alternativo.

La mayoría de los productos orgánicos se exportan, siendo los países con mayor consumo en orden de importancia: Alemania, Francia, Gran Bretaña, Holanda y Estados Unidos. Existen dos segmentos de mercado: el orgánico tradicional y el comercio justo.

En el segundo, la empresa comercializadora fija un precio cuyo piso es igual al producto convencional más una prima como premio por contar con la certificación orgánica y un bono social que oscila entre 25 y 30% de sobreprecio que apoya al desarrollo integral de las organizaciones de productores.

El mercado interno de los productos orgánicos aún no está lo suficientemente desarrollado, pero últimamente se incentiva por medio de la Red Mexicana de Tianguis y Mercados Orgánicos que se conforma por alrededor de 20 tianguis en toda la República.

Por su parte, las tiendas especializadas, restaurantes, cafeterías y supermercados también comercializan este producto ya que logran vender un kilogramo de azúcar orgánica a precios entre los 17 y 22 pesos, de aquí el atractivo para implementar negocios sostenibles.

*Beatriz Zavariz es especialista de la Dirección de Consultoría en FIRA. La opinión es responsabilidad del autor y no necesariamente coincide con el punto de vista oficial de FIRA.

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