El pasado jueves 1 de agosto, el presidente estadounidense, Donald Trump, anunció nuevas tarifas arancelarias a China de 10% sobre productos con un valor de 300,000 millones de dólares. Esto implicaría que prácticamente todas las exportaciones chinas tendrían un arancel desde los anunciados el año pasado, de 25% sobre 250,000 millones de dólares

China por su parte anunció represalias para defender sus intereses económicos. Las recientes medidas arancelarias han impactado negativamente las exportaciones chinas a Estados Unidos, las cuales decrecieron 7.8% anual en junio del 2019.

El pasado lunes 5 de agosto, China anunció parar las importaciones agrícolas provenientes de Estados Unidos por parte de empresas estatales chinas y el yuan se devaluó poco más de 2%, superando 7 yuanes por dólar.

El martes 6 de agosto, Donald Trump etiquetó a China como un país manipulador de su divisa.

Estos eventos son la antesala de un probable rompimiento para llegar a un acuerdo comercial, lo que pone como escenario base la guerra comercial con un impacto negativo en el crecimiento económico global, las utilidades de las empresas y los mercados en general.

El Banco Popular de China (PBOC) dio un respiro a los mercados al anunciar un tipo de cambio de referencia de 6.9683 yuanes por dólar; sin embargo, el tipo de cambio spot se mantiene en 7.06 yuanes por dólar, debido a que existen presiones para tal efecto.

Primero, Estados Unido está limitando la capacidad exportadora de China con la imposición de tarifas arancelarias, obteniendo menos dólares y, por lo tanto, con un déficit en su mercado de divisas.

Segundo, hay una desaceleración en la inversión extranjera directa, lo que ha reducido las expectativas de crecimiento de China, mientras que los chinos están tratando de mover el capital fuera de su país, lo que también presiona la moneda.

Un país manipulador de la divisa está definido en las leyes de Estados Unidos como una situación en la que el mercado está llevando a la moneda a apreciarse y el banco central interviene para limitarlo comprando dólares y acumulando reservas. En este caso, China tendría presiones a la baja en su moneda.

La devaluación del yuan impactó negativamente en el resto de las divisas internacionales aunado a la volatilidad que conlleva los riesgos de una recesión global producto de la guerra comercial.

Sin embargo, la volatilidad es menor que la observada en el 2015 y el 2016 porque los mercados no estaban preparados (mediante coberturas) previo al acuerdo de Shanghai entre los principales bancos centrales.

Con ello, tenemos tres escenarios en esta nueva etapa de la guerra comercial:

1. Regreso a un acuerdo comercial.

Se puede llegar a un acuerdo en las próximas semanas para evitar las nuevas tarifas arancelarias. China ofrecería mayores compras de productos agrícolas en EU, que tienen una caída de doble dígito a tasa anual. Asimismo, la decisión de mantener una moneda fuerte ante las fluctuaciones actuales.

2. Se ejecutan las tarifas de 10% a productos chinos.

Estos aranceles tienen un impacto mayor en el consumidor americano que las anteriores, dado que incluyen productos electrónicos como smartphones, computadoras y textiles.  Estimamos un impacto negativo de 0.5-1.0% en el Producto Interno Bruto de ambas economías.

3. La guerra comercial se recrudece y EU implementa tarifas arancelarias de 25% a todas las exportaciones chinas.

Este es un escenario pesimista con un riesgo fundamental de recesión en la economía de Estados Unidos y una desaceleración mayor en la economía china y un mayor impacto negativo en los mercados de capitales.

*Alberto Carrillo, analista senior de Signum Research.