Ya no iba a clases a la Academia de San Carlos. El joven Enrique Carbajal González había dejado su natal Ciudad Camargo, en Chihuahua, para formarse en las artes plásticas. Iba a cumplir 21 años y había ingresado a la Escuela Nacional de Artes Plásticas, de la UNAM, cuando estalló la huelga en aquel convulso verano de 1968.

Como muchos otros estudiantes que el 2 de octubre acudieron a la Plaza de las Tres Culturas, Sebastián -como ahora se le conoce- fue detenido e internado en el Campo Militar Número 1, en Lomas de Sotelo.

Alguno de los colaboradores cercanos al secretario de Educación del Gobierno del Distrito Federal, Mario Delgado, recordaron esa anécdota y sugirieron que podría encargársele una escultura monumental para conmemorar el 40 aniversario de la Matanza del Jueves de Corpus, frente a la Normal Superior, a la vera de la calzada México-Tacuba.

Ya estaban bastante avanzados los trabajos del Comité Autónomo, bajo la coordinación de Jesús Martín del Campo -quien perdió a su hermano Edmundo Martín, por la barbarie de Los Halcones-, Félix Hernández Gamundi y Raúl Álvarez Garín. Poco antes de que terminara el primer trimestre del año, esta triada de exdirigentes estudiantiles presentaron al jefe del gobierno capitalino, Marcelo Ebrard Casaubón, una propuesta de actividades conmemorativas que abarcarían la presentación de un documental elaborado por el Canal 6 de junio y el libro 10 de junio no se olvida.

Véanlo con Mario , ordenó el Mandatario perredista. Y el Secretario de Educación, junto con sus asesores, los exasambleístas Xiuh Guillermo Tenorio y Salvador Martínez Della Roca, El Pino, intervino en la planeación de los eventos conmemorativos. Fue El Pino quien confirmó que Sebastián participó en las movilizaciones estudiantiles en 1968 y Tenorio quien condujo los trabajos de recuperación del espacio público a las afueras de la Normal Superior.

Así pues, donde antes estaba un tianguis de libros y fritangas, a un lado del acceso a la estación del Metro, ahora luce a un imponente pieza de 15 metros de altura y color púrpura que representa la sangre derramada por los estudiantes. La base de la escultura es una cruz de la que brota una columna, conformada por cinco cubos: cada uno representa el símbolo de Nahui Ollin, según la cosmovisión azteca, maya, tolteca, teotihuacana y huasteca. La obra estuvo lista en un tiempo récord -90 días-. Aún no se sabe cuánto tuvo que erogar la dependencia encabezada por Mario Delgado para pagar los honorarios del escultor chihuahuense, quien trabajó a marchas forzadas, mientras el grupo parlamentario del PRD en la Cámara de Diputados solicitaba a la Auditoría Superior de la Federación que abriera una investigación para dictaminar y sancionar el retraso en la entrega de la escultura monumental Los caminos de la justicia hacia el siglo XXII , cuyo costo ascendió a 6.3 millones de pesos y fue instalada a un costado del Estadio Olímpico en Ciudad Universitaria hace apenas dos meses.

Se trataba de una donación hecha por el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación a la UNAM, como parte de las conmemoraciones del Bicentenario de la Independencia y el Centenario de la Revolución, pero la pieza monumental no estuvo lista hasta marzo de este año. La presidenta de la Comisión de Vigilancia de la Auditoría Superior de la Federación, la perredista Estela Damián, insiste en verificar los 40 proyectos y actividades propuestas por el Consejo de la Judicatura Federal para celebrar esas efemérides.

En el caso de la escultura 10 de junio no se olvida no hubo retrasos ni dificultades financieras. Y si bien es encomiable esta intención del Gobierno del Distrito Federal de reconciliarse con el pasado y conquistar a los líderes de la izquierda que surgieron del movimiento estudiantil, resulta pasmoso el sentido que Mario Delgado ha querido darle a esta conmemoración.

Este gobierno democrático no reprime a los jóvenes , ha definido. ¿Ya se olvidó de la tragedia del News Divine? Dentro de 10 días se cumplirán tres años de los fatídicos hechos. Si ya lo olvidó... ¡qué poca memoria!

EFECTOS SECUNDARIOS

EL OTRO DEBATE. Para el primero de los encuentros entre los candidatos a la gubernatura por el Estado de México, el Instituto Electoral restringió el acceso al salón de sesiones del Consejo General: sólo 10 invitados por cada uno de los contendientes. Los consejeros electorales tuvieron también invitados especiales, entre ellos María Elena Morera y Bernardo Barranco. Entre las butacas donde estuvieron y la sala en la que debatieron los tres aspirantes a relevar a Enrique Peña Nieto había por lo menos tres metros de distancia. Imposible que alguno recibiera tarjetas o alguna otra ayuda externa. Por eso resultó ociosa, improductiva, la polémica desatada en la redes sociales respecto del presunto error cometido por Alejandro Encinas por criticar los lujos del actual Mandatario mexiquense y no considerar el desmentido oficial o la información complementaria ofrecida por algunos portales de noticias.

Eso y el supuesto uso de cosméticos por parte del candidato priísta dominaron la discusión en el ciberespacio.

Entre quienes entraron a la sala del Consejo General del Instituto Electoral del Estado de México existe la certeza de que estaba sonrojado, no maquillado. Identifican con claridad lo que lo alteró: la lectura de un poema que dedicó -siendo alcalde de Ecatepec- al entonces Gobernador Arturo Montiel Rojas.