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Opinión

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El escáner y la evolución de las especies

¿Ha intentado comprar un escáner últimamente? Lo más probable es que no, pues ahora, esa cama para fotografiar documentos e imágenes ha evolucionado tanto que ha dejado de ser una herramienta casera.

¿Por qué? Además de que en la mayoría de los casos la gente ya produce sus propios contenidos digitales (imágenes y documentos), hoy el potencial del escáner, aún considerado como uno de los mejores inventos, ya está en los campos médicos, en los nucleares, de diseño y fotografía profesional y hasta en las investigaciones científicas.

Hace unos años, el reto era escanear fotos viejas y libros completos. Hoy, se trata de escanear planetas, seres humanos, bacterias y sí, hasta los sueños.

¿Le resulta exagerado? Sólo recuerde la última vez que estuvo en un aeropuerto y pasó su maleta por una pequeña cámara oscura, mientras que usted caminaba a través de un pequeño puente metálico Sí. Su maleta fue escaneada , al igual que su cuerpo.

Más cotidiano aún: ¿hace cuánto que fue al supermercado? La cajera escaneó el código de barras de todos sus productos en una pequeña pantalla digital ubicada en la caja. Incluso, en ella pesó la fruta y las verduras.

¿Hay escáneres más sofisticados que ya usemos? Quizás se trate del Sleep Scan , un escáner de que se coloca debajo del colchón y que fotografía los movimientos del cuerpo, la respiración y el pulso, a fin de analizar la calidad de sus sueños. Y según ha prometido Tanita, su fabricante japonés, está listo para usarse en clínicas de relajación y centros de investigación, pero también para llevarse a casa por 400 dólares.

¿Más ejemplos? Sólo basta ser observador: la próxima vez que asista al médico, que cheque en su oficina con su huella digital, que pase por una aduana o una caseta de carretera... En casi toda nuestra vida cotidiana están los escáneres más sofisticados.

Esto no significa que el arte de digitalizar libros, fotografías y archivos hemerográficos –empresas como Google le siguen apostando a este tema esté muriendo: simplemente ha evolucionado a campos mayores.

Por supuesto, esto ha generado una nueva economía. Hace tres años, el costo promedio de un escáner era de 900 pesos, incluso, había modelos y marcas en el mercado de menos de 400 pesos. Mientras que hace 12 años, cuando tuve mi primer y único escáner en casa, pagué casi 2,000 pesos.

Hoy, un escáner profesional –para libros o fotos e imágenes-- oscila entre los 27,000 y 45,000 pesos, pues se trata de equipos muy sofisticados que fotografían con muchísima resolución.

Pero si usted es de los que tiene un escáner de antaño, de ésos que causaron furor a finales de los años 90 y que ni entrada de USB tienen, ¡no lo tire!, los coleccionistas nostálgicos están dispuestos a ofrecerle unos cuantos billetes por él.

NOTA: La imagen es del sitio diariodenavarra.es.

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