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Opinión

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El día que Vargas Llosa ?golpeó a Gabo

Nunca supe por qué dos de las glorias de la literatura del boom latinoamericano se dieron de golpes. O mejor dicho: ¿por qué Pantaleón Pantoja le soltó tremendo jab a Mauricio Babilonia que lo dejó viendo mariposas amarillas?

El cabo Lituma –luego ascendido a sargento- noqueó en el primer round al coronel Aureliano Buendía.

Muchos años después, frente a la computadora, entristecido, como el propio Mario, por la partida de Gabriel, hube de acordarme de aquella noche remota en que el peruano madrugó arteramente, al colombiano -nueve años mayor que él-, le puso el ojo morado. Ni aplicándole hielo se le quitó.

Pude rescatar la crónica de una pelea jamás anunciada y que por lo mismo algunos les pareció la guerra del fin del mundo. Aunque no fue para tanto.

Cherchez la femme

El encabezado de este párrafo es una expresión francesa que literalmente significa busca a la mujer . La frase es un lugar común en las novelas policiacas.

Tan pronto como le traen el informe de un asesinato al teniente de detectives éste ordena a sus hombres: Hay que buscar una mujer . No importa que la víctima haya recibido 107 tiros de bala calibre 7.62 mm, disparadas por una AK-47 y traiga consigo una manta con la leyenda Pa’ke se eduken ogetes ; el teniente de detectives que se respete manda busca una mujer. (Aunque sea para pasar la noche con ella.)

En el caso de los dos insignes literatos, aunque fueron muy cautos en dar a conocer el motivo del pleito, sí hubo una mujer de por medio.

Recurrí a la hemeroteca de la revista Proceso y encontré un artículo firmado por Gerardo Ochoa Sandy titulado Cuando los intelectuales llegan a las manos , publicado el 26 de diciembre de 1992. (La pelea fue el 12 de febrero de 1976, fecha en la que aún no existía la mencionada revista). Pero en la fecha ya aludida al periodista citado se le ocurrió reunir en una sola crónica varias peleas entre intelectuales, que si el curioso lector quiere saber nombres y detalles le aconsejo se inscriba a dicha revista y busque, como yo lo hice.

En Excélsior del 13 de febrero –víspera del día del amor- se publicó una nota de María Idalia: Mario Vargas Llosa derribó anoche de un puñetazo a Gabriel García Márquez. Todo ello mientras un grupo de periodistas esperaba la exhibición privada de La odisea de Los Andes, en la Cámara Nacional de la Industria Cinematográfica.

No hubo explicación previa. Vargas Llosa era entrevistado en un salón privado sobre su colaboración como guionista en el film de marras. Gabriel entró en el lugar y abrió los brazos para saludar al entrevistado que lo recibió con el jab ya descrito y las palabras: ‘¡Cómo te atreves a querer abrazarme después de lo que le hiciste en Barcelona a Patricia!’ (esposa de Mario y sobrina de su ex, ex de Vargas). ‘No quiero volver a saludarte siquiera, porque no es bien nacido aquél que trata como tú lo hiciste a la esposa de un amigo. Y sobre todo en la situación en que Patricia y yo nos encontrábamos en Barcelona’ .

Gabo se sentó en la banqueta de la calle de Oaxaca y explicó que él y Mercedes (su esposa) vinieron de Cuernavaca para saludar a Mario. ¿Qué será lo de Barcelona?, preguntó Mercedes. Lo bueno de ser un buen escritor es que ya sea por escrito o de manera verbal tu esposa te cree. No pasó nada –el Gabo cambió el tema-. Claro que me duele .

Elena Poniatowska fue al restaurante alemán cercano en busca de carne fresca. ‘No quisieron vendérmela –le explica al golpeado-. Dicen que si quieres puedes ir a comerte una hamburguesa’ .

La fiesta llegó a su fin cuando el director de la cinta, Álvaro J. Cobacevich, anunció: La película no podrá ser exhibida porque el proyector se incendió y no lo pudimos componer. Ya les daremos nueva fecha . (Le faltó decir para que se pongan en forma.)

De ahí se fueron a la casa de La China Mendoza, quien sacó un bistec del refri y se lo puso en el ojo a Gabriel. Según La China el bistec no duró mucho en el ojo del noqueado porque el perro (de la hortelana) se lo comió. (Aquí sí, con todo respeto, La China se la jaló.)

Según el fotógrafo Rodrigo Moya, el único que logró fotografiar a García Márquez con el ojo morado: Mientras ambas parejas vivían en París, los García Márquez habían tratado de mediar en los disturbios conyugales entre Mario y Patricia, que estuvieron separados temporalmente porque Patricia descubrió al autor de La casa verde poniéndole el cuerno. De eso se valió –dicen- el Gabo para proponerle a la despechada que engañara a Mario con él . Al reconciliarse los Vargas Llosa Patricia le contó el suceso a su celoso marido.

Los escritores heterosexuales, por lo interesante de su trabajo y lo divertido de su conversación, por lo general atraen a las mujeres, así es que de este par todo es creíble.

Conocí un escritor bueno para ligar. Él sólo les hacía a las mujeres una pregunta: ¿qué prefieres: dormirte con un buen libro o acostarte con un mal escritor?

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