Quería escribir sobre el decálogo del presidente, y noté que sería la segunda vez que lo hago, la primera, en este mismo espacio, fue en febrero. En ese mes, el presidente se sacó de la manga un ridículo decálogo para acabar con la violencia de género. Ridículo, porque exponía, desde su postura personal en torno al tema de la violencia, hasta argumentos obvios como: se tiene que respetar a las mujeres, pasando por cuestiones que están garantizadas en la ley, aunque no en la realidad. Pero poco importó si estaba repleto de lugares comunes y repeticiones, su aparato de comunicación lo convirtió en un panfleto digno de distribución.

Ahora, el hombre que no sabe estar alejado de los reflectores, sorprende con otro decálogo, en esta ocasión, para salir del coronavirus. ¡Agárrate, Organización Mundial de la Salud! Ahora nos receta desde la programación nocturna con López Gatell, unirnos a los optimistas, bajarle al consumismo (lo que es sumamente extraño, pues mover el dinero es lo que le urge a la economía), defender el derecho a gozar de la naturaleza (mientras construye el Tren Maya), alimentarse bien y hasta tener una vida espiritual (Juárez vuelve a morir por vigésima vez en lo que va de este sexenio).

Pero no hay que dejarnos de sorprender por la novedad, y recordemos que llevamos varios decálogos, como el que les recitó a los gobernadores en diciembre del 2019 para mejorar la seguridad. Ya conocemos los resultados. También el decálogo que presentó junto con Marcelo Ebrard para atender a los mexicanos en el extranjero. Y el reciente decálogo para apoyar a la clase media. Si uno los lee con atención encuentra un patrón, y para no bajarme del tren del mame, se los explico en diez puntos:

El decálogo para hacer un decálogo como López Obrador

1.     Empieza con un “No”, de preferencia, utiliza la palabra corrupción.

2.     Retoma cualquier promesa de campaña y utilízala aquí.

3.     Escribe una obviedad con la que nadie pueda no estar de acuerdo.

4.     Agrega algo que ya sea tu obligación constitucional cumplir.

5.     Sáltatelo, nadie se va a dar cuenta.

6.     Otra promesa de campaña.

7.     Fusílate un mandamiento.

8.     Presume refinería, Tren Maya y aeropuerto, ajustándolos al tema del que trate tu decálogo.

9.     Repite alguno de los otros puntos, pero usa otras palabras.

10.  Habla sobre ti.

El presidente tiene dos audiencias: su base, y la crítica. Siempre cumple con las dos, a una la llena de palabras vacías, a la segunda la provoca. Alecciona sobre el conformismo, y hace bien, pocos serán los que puedan crecer estos seis años, si no es, al amparo del poder. Pero no de deja de ser un espectáculo triste, pues sabemos, que detrás del escenario, ha comenzado el incendio.

Pamela Cerdeira

Periodista, conductora, locutora, escritora y comunicadora mexicana

Columna invitada

Periodista, conductora, locutora, escritora y comunicadora mexicana. Conduce el programa "A Todo Terreno" en MVS Radio. Ha escrito para diversas publicaciones y trabajado en distintos espacios en radio y televisión.