El presidente López Obrador inició su gobierno buscando un lugar en la historia como el líder de la Cuarta Transformación. Su proyecto político consistía en ser recordado como el gran restaurador de la rectoría económica del Estado. Tras décadas de gobiernos “neoliberales”, su legado sería devolver a Petróleos Mexicanos y a la Comisión Federal de Electricidad su antigua grandeza, así como reestablecer el papel del Estado como motor del desarrollo económico.

Pero la historia no se apega a ningún guion preestablecido, menos aún al de los libros de texto gratuitos, de donde López Orador parece haber sacado la idea de la Cuarta Transformación. La historia está preñada de contingencias e imponderables. Los políticos son recordados u olvidados por la forma en que reaccionan a los eventos impredecibles que se atraviesan en su camino; por su capacidad de adaptar sus objetivos a las circunstancias.

López Obrador y su gobierno pasarán a la historia por la forma en que respondieron a la gran sorpresa de la segunda década del siglo XXI: la pandemia del Covid-19. Desde luego, aún nos encontramos inmersos en las profundidades de la crisis sanitaria causada por el nuevo coronavirus y falta mucho para ver el desenlace. Sin embargo, según Laurie Ann Ximénez-Fyvie, jefa del Laboratorio de Genética Molecular de la Facultad de Odontología de la UNAM, cuando el polvo se asiente, el juicio será severo.

En su libro Daño irreparable: la criminal gestión de la pandemia en México, recién publicado por Editorial Planeta, narra el proceso por el cual se fue gestando la profunda crisis sanitaria en la que se encuentra sumergido el país. La autora da cuenta de los hechos, decisiones y omisiones desde la llegada del SARS-Cov-2 (el virus que causa el Covid-19) a México hasta diciembre de 2020.

Su veredicto es desgarrador: gran parte de las decenas de miles de muertes que ocurrieron durante el 2020 a causa del Covid-19 (127, 879 según las cifras oficiales hasta principios de diciembre) pudieron haberse evitado. La tragedia, cuya magnitud sigue creciendo día a día, fue consecuencia de la falta de preparación, la soberbia, la negligencia y una brutal incapacidad de corregir por parte de las autoridades sanitarias.

Daño irreparable se enfoca, a mi gusto quizás de manera excesiva, en la figura de Hugo López-Gatell, el Subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud, designado zar anti-Covid por el presidente López Obrador. Analiza meticulosamente sus declaraciones en las ruedas de prensa diarias que se volvieron costumbre desde finales de febrero de 2020, cuando se registró el primer caso de Covid-19 en México.

Ximénez-Fyvie documenta cómo el primer error fue subestimar la peligrosidad del nuevo coronavirus. Se confiaron en que su letalidad era comparable a la influenza o la gripe. López-Gatell llegó a decir que, en el peor escenario, morirían 60 mil personas. El mal cálculo resultó muy costoso. México perdió un tiempo valioso en el que pudo preparase para contener la expansión de la pandemia. Cuando reaccionó fue tarde, el contagio estaba fuera de control.

Luego apostaron a una estrategia equivocada. Ximénez-Fyvie documenta que las autoridades sanitarias mexicanas creían que el mayor contagio permitiría alcanzar más rápido la famosa “inmunidad de rebaño”. A esos errores se sumaron la incapacidad de hacer cambios conforme la nueva evidencia lo exigía, como hacer obligatorio el uso del cubrebocas o facilitar la aplicación del mayor número de pruebas.

La lista de errores es larga. El más grave de todos es la soberbia, uno de los peores vicios en la política, que impide a los gobernantes adaptase al cambio de circunstancias y hace que terminen en el basurero de la historia.

*Profesor del CIDE.

Twitter: @BenitoNacif

Benito Nacif

Profesor

Voto particular

El Dr. Benito Nacif es profesor de la División de Estudios Políticos del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE). Fue Consejero Electoral del Instituto Nacional Electoral (INE) del 2014 al 2020 y del Instituto Federal Electoral (IFE) del 2008 al 2014.

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