En la columna de hoy me ocuparé de dos personajes que esta semana se han apoderado de la atención de los medios noticiosos si bien no tienen nada en común.  Uno, aunque lo disimula, tiene déficit capilar, el otro tiene superávit. Uno se caracteriza porque no pierde la ocasión para hablar; el otro en las últimas 72 horas no se ha sabido que diga algo, a excepción de “enfermera páseme el pato” o “tráiganme el cómodo”.

Cuando comencé a redactar el escrito que usted tiene frente a sus ojos, mi Instinto Patriótico me indicó que, en el encabezado de este texto, le diera el primer crédito al mexicano; pero mi Razón se opuso a mi Instinto con sólo esgrimir el argumento de que Lozoya aunque nació en nuestro territorio no es digno de llevar el gentilicio de mexicano, debido a sus antipatrióticas y múltiples transas. No deberías de otorgarle ningún crédito, agregó mi Talante Humorístico, capaz que no te paga.

Entonces fue que opté por poner a Trump como primer estelarista de la cartelera; bien hecho, me dijo mi Intuición, el magnate gringo, añadió, es capaz de que si lo anuncias en segundo lugar te cancela la visa para entrar a Estados Unidos. Pues pa’ mí que, como le dijo Luis Castillo “El Acorazado de Bolsillo” a Paco Malgesto, los dos son ojetes, se entrometió mi Vulgaridad.

Aunque mi Decencia me llamó la atención por usar palabras propias de “El Marro”, prosigo con mi artículo. Más bien empieza a describir de lo que se trata, me espeta mi Autocrítica desde el rincón donde la escondo cuando escribo.

Resulta que después de 116 días de cuarentena, durante los cuales subestimó al Covid-19; Donald Trump, que, en marzo al dirigirse a sus colaboradores, consideró que llevar mascarilla podía “dar una imagen de debilidad”; el pasado lunes, por primera vez, se le vio en público con cubrebocas. Ese mismo día tuiteó: “Estamos unidos para vencer el virus invisible (sic) de China y mucha gente dice que es patriótico llevar una mascarilla cuando no puedes hacer distanciamiento social. ¡No hay nadie más patriótico que yo, su presidente favorito!”. Mi Sarcasmo comentó: Ojalá y nos diga en dónde hay virus visibles para ir a conocerlos.

Lo peor, el inquilino de la Casa Blanca volvió a arremeter contra nuestro país, dijo que no está ayudando a Estados Unidos en la lucha contra el Covid-19. “Gracias a Dios que construí casi todo el muro, porque si no tendríamos un problema mucho mayor”. Ya sé, en la parte no construida del muro es por donde se cuelan los virus gigantes procedentes de México, discurrió mi Ironía.

En cuanto a Emilio Lozoya, hay muchas cosas qué decir. Pero ya te gastaste el espacio en pendejadas, acometió mi Franqueza.

Tal parece que el Defraudador de la Patria, el Rey del Moche, llegó de España enfermo, pero sobre todo con un resistente y pertinaz tapabocas que le impide declarar, no obstante que ya se cumplió el plazo constitucional de 72 horas para ponerlo a disposición del Juez que lo requirió. No olvidemos que Lozoya vino al país en cumplimiento de una solicitud de extradición realizada, formalmente, por nuestro gobierno a su similar de España, con base en un tratado bilateral, explicó mi Erudición que sólo repite lo que sus cuates abogados le dicen.

Es necesario que la Fiscalía General de la República informe de manera creíble y transparente lo que está sucediendo y lo que va a proceder con Lozoya. Si se presenta algo similar a lo sucedido el día que éste llegó de la península ibérica, cuando la FGR puso un señuelo para que la prensa lo siguiera al Reclusorio Norte, mientras el detenido era trasladado, secretamente, a un hospital, el caso va a empezar a oler feo, dijo mi Perspicacia.

Manuel Ajenjo

Escritor y guionista de televisión

El Privilegio de Opinar

Guionista de televisión mexicano. Conocido por haber hecho los libretos de programas como Ensalada de Locos, La carabina de Ambrosio, La Güereja y algo más, El privilegio de mandar, entre otros.