Afinales de la semana pasada e inicios de la que corre, se llevaron a cabo trabajos de mantenimiento al Sistema Cutzamala. En esta ocasión, además del mantenimiento de rutina, se anunció que se instalaría una pieza (la famosa “K invertida”) y una válvula, que permitirían en el futuro que las obras de mantenimiento pudieran llevarse a cabo sin la necesidad de cortar el flujo de agua hacia la zona metropolitana.

El aviso original estipulaba que el domingo pasado se reanudaría el flujo y, en algunas horas, se normalizaría el servicio. Sin embargo, el propio domingo se anunció que la pieza que se pretendía instalar tuvo una falla, que no embonaba correctamente, por lo que los trabajos se prolongarían por 40 horas más. Mucho se ha dicho sobre las causas de esta falla y las implicaciones que tendría en las horas posteriores, al final la autoridad señaló que el próximo sábado o domingo tendría que estar normalizado el servicio. Las autoridades correspondientes tendrán que analizar las razones de la eventual falla y el gasto en que se incurrió para determinar si se generó o no alguna responsabilidad derivada de las operaciones y maniobras llevadas a cabo.

Sin embargo, este caso permite advertir un tema adicional: las afectaciones imperceptibles derivadas de las decisiones y actos de autoridad que se toman, aunadas a las implicaciones directas y palpables que las mismas generan. El gasto en que incurrió la Comisión Nacional del Agua para llevar a cabo la instalación de la pieza, adicionalmente a los gastos y costes originados para enfrentar la situación, por parte del Gobierno de la CDMX son erogaciones claramente identificables. No obstante lo anterior, existen afectaciones que resultan difíciles de cuantificar, pero que no por ello no son importantes ni significativos, como lo son los gastos en que incurrieron muchas personas para afrontar la situación de la mejor manera posible, así como las afectaciones económicas que resintieron sobre todo quienes tienen una mayor dependencia del agua para llevar a cabo sus actividades como pueden ser negociaciones mercantiles como tintorerías o lavados de automóviles, por ejemplo.

A partir de lo anterior, podemos señalar la importancia de considerar los efectos negativos (muchas veces imperceptibles) que generan las decisiones de políticas públicas a la sociedad, mismas que en el agregado pueden representar un alto impacto y costes para la economía. Como ejemplo tomamos el caso del desabasto de agua, generado por la necesidad de dar mantenimiento al Sistema Cutzamala y la oportunidad de instalar esta pieza que permitiría tener un sistema redundante que facilitaría llevar a cabo estos trabajos rutinarios en el futuro sin necesidad de generar afectaciones. En este caso, debemos considerar todas las implicaciones (aun las imperceptibles y difíciles de medir) que se generaron a partir de este caso. No tomar en cuenta este tipo de afectaciones (y eventuales pérdidas), al momento de tomar decisiones sobre políticas públicas, puede acarrear consecuencias negativas. En una época en que se cuestionarán decisiones de política pública ya tomadas e iniciadas, resulta muy importante analizar todos los posibles ángulos de afectación y no sólo los costos directos y palpables. De otra manera, podemos tener una pérdida de recursos como si tratáramos de contener el agua con las manos.

Twitter: @gaboglezsantos