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El ataque de los hot dogs asesinos
El gobierno confirma que el PIB tuvo su mayor caída desde los tiempos del Maximato de Calles. El acuerdo comercial con Brasil va, a pesar de la oposición de los productores agropecuarios. La iniciativa de la CNBV para regular los préstamos relacionados ha entrado en una zona pantanosa, donde hay hasta lucha de lodo.
Todos estos son temas de trascendencia innegable, pero hoy no les hablaré de ninguno de ellos, sino de una noticia surrealista. La academia pediátrica de Estados Unidos ha decidido declarar la guerra a los hot dogs. Quieren que les pongan una etiqueta de aviso de riesgo y, más allá, solicitan que se rediseñen.
Los perritos calientes son una amenaza pública, dice el colectivo de pediatras. Son responsables de que cada año diez mil niños lleguen a la sala de emergencia, con un pedazo de hot dog en su tracto respiratorio. Los vecinos del norte, que miden casi todo, aseguran que 77 muertes cada año son culpa de los dogos.
El Consejo Nacional para los Hot Dogs y las salsas (National Hot Dog & Sausage Council) no se podía quedar callado. La cuestión le afecta directamente y, además, ¿cómo sabría el mundo que existe, si no habla en estas circunstancias? Su presidenta propone que este problema se resuelva de un modo similar a otros grandes asuntos: con más educación.
Qué quiere que les diga. USA Today me hizo el día. Fue una jornada complicada. La caída del PIB, la negociación comercial con Brasil y su imposible final feliz y, además, la disputa por una nueva regla de operación de los bancos. Yo no pude evitar la tentación de hablarles de este ataque de los peligrosísimos hot dogs. Quien dijo que los problemas imaginarios no sirven para nada. Los invito a que envíen su propuesta de hot dog rediseñado a la American Academy of Pediatrics, o mejor, adelántense al futuro y reinventen las tortas de tamal.