El sábado se llevó a cabo la asamblea anual de accionistas de Berkshire Hathaway, la compañía comandada por el legendario Warren Buffet, también conocido como el Oráculo de Omaha. Dicho evento, que este año congregó a más de 37,000 personas, es todo un acontecimiento en el mundo financiero que se asemeja a una peregrinación anual a Omaha, Nebraska, para escuchar al Oráculo.

Buffet es uno de los hombres más ricos del planeta y uno de los inversionistas más respetados y exitosos en el mundo. El rendimiento acumulado de las acciones de Berkshire Hathaway en los últimos 20 años asciende aproximadamente a 1,400% en comparación con 250% para el S&P 500. El crecimiento promedio anual en el valor en libros de Berkshire Hathaway es superior a 20% durante los últimos 44 años.

Buffet empezó a adquirir acciones de Berkshire Hathaway en 1962 y tomó el control un poco después. En ese entonces, Berkshire Hathaway era una compañía dedicada a la producción de textiles, pero para 1967 comenzó a expandirse a otros negocios con la adquisición de la compañía de seguros National Indemnity Company. Dos años después, adquirió una participación en la aseguradora que hoy en día se conoce como GEICO, actualmente uno de los principales negocios de Hathaway.

La filosofía de Buffet para hacer crecer su compañía siempre ha sido muy simple: invertir en empresas cuya generación de flujo de efectivo es estable y predecible, compañías que pueden generar ventajas competitivas sostenibles, cuyo modelo de negocios sea fácil de entender, utilizar poco apalancamiento y tener una buena posición de efectivo para aprovechar las oportunidades de inversión cuando se presentan.

El principio que Buffet ha seguido de manera más religiosa: Si no entiendes en lo que estás invirtiendo, no lo hagas . Esta filosofía le permitió a Berkshire Hathaway hacer adquisiciones estratégicas en diferentes negocios, pilares de su compañía: seguros, energía, ropa, joyería, muebles y ferrocarriles.

Asimismo, ha aprovechado su posición de liquidez para acumular acciones de compañías como American Express, Wells Fargo, Gillette, Coca-Cola, Washington Post, General Electric, Goldman Sachs, Nike, Johnson & Johnson, Wal-Mart, etcétera. Por lo general, Buffet y su equipo hacen inversiones considerables cuando perciben que la valuación y los fundamentales de una empresa son sólidos. Asimismo, los parámetros de valuación juegan un papel fundamental para decidir cuándo deshacerse de una de estas posiciones.

A pesar de tener minusvalías por más de 25,000 millones de dólares durante la crisis financiera en octubre del 2008, Buffet hizo algo poco común para él, publicó un editorial en el New York Times argumentando que era momento de invertir. Ahí, enfatizó su frase: Ten miedo cuando otros sean ambiciosos, sé ambicioso cuando otros tengan miedo .

Buffet correctamente argumentó que a pesar de los grandes desafíos que amenazaban a la economía global, las compañías con balances fuertes y modelos de negocios sólidos ofrecían una excelente oportunidad de inversión. Buffet no sólo publicó su editorial, también puso a trabajar su dinero, invirtiendo en compañías que cumplieran con su filosofía de inversión.

Tal vez sus inversiones más notables en ese momento fueron la inyección de capital de 5,000 millones de dólares en acciones preferentes de Goldman Sachs y la inversión de 3,000 millones de dólares en General Electric. Buffet explicó sus inversiones usando una analogía deportiva: Hay que seguir el consejo de Wayne Gretzky (el mejor jugador de hockey sobre hielo de todos los tiempos), hay que ir a donde el puck va estar, no a donde ya estuvo .

En la asamblea del sábado, Buffet concluyó que la recuperación económica ha tomado mayor vigor, pero que la situación aún se encuentra muy lejos de asimilarse a los años buenos del 2003-2007. Asimismo, Buffet hizo una advertencia a los gobiernos de todo el mundo: la recuperación podría ser amenazada de manera importante por los desequilibrios fiscales.

Aunque actualmente la inflación no es una preocupación importante, lo podría ser si las principales economías del mundo no son capaces de realizar un ajuste fiscal en los próximos años.