La semana pasada, el Banco Mundial publicó su actualización semianual de Perspectivas Económicas Globales, confirmando una desaceleración global mayor a la anticipada durante la primera mitad del año y revisando a la baja sus estimados de crecimiento para el año completo.

En concreto, el FMI revisó los estimados de crecimiento global para el 2019 de 2.9% estimado en la publicación de enero a 2.6%, acentuando que la reducción es consecuencia de una disminución en los flujos comerciales y la inversión entre países. El crecimiento esperado para el 2019 es el más lento desde el 2016 y la desaceleración es notable a lo largo y ancho de todos los bloques económicos.

Los índices de manufactura global se ubican en territorio de contracción por primera vez desde principios del 2016 y su ritmo de caída es el más pronunciado desde el 2012 cuando la economía global estaba sumida en la crisis de la eurozona. Aunque los estimados para las dos principales economías del mundo —Estados Unidos y China— no tuvieron cambio alguno, éstos ya incorporaban una desaceleración considerable desde la última publicación (con la economía estadounidense desacelerándose de 2.9% en el 2018 a 2.5% en el 2019 y China bajando su ritmo de 6.6% en el 2018 a 6.2% en el 2019).

Sin embargo, estos estimados no incorporan aún la más reciente escalada en las tensiones comerciales incluyendo la posibilidad de que Estados Unidos aplique un arancel de 25% a otros 300,000 millones de dólares de importaciones chinas y aranceles progresivos a la totalidad de las importaciones de México.

La pérdida de dinamismo de la economía global se viene gestando desde la segunda mitad del año pasado, cuando el fuerte deterioro en las condiciones financieras a nivel global durante el último trimestre del año pasado provocó un deterioro en los niveles de confianza e inversión.

Aunque las condiciones financieras mejoraron notablemente durante gran parte de este año, el incremento en las fricciones comerciales entre los principales bloques económicos ha provocado una fuerte desaceleración en el comercio global y en los flujos de inversión a nivel global. Para el Banco Mundial, la fuerte desaceleración en los flujos de inversión representa una gran preocupación, ya que representa un debilitamiento de los pilares fundamentales para alcanzar un crecimiento sostenido.

Asimismo, las crecientes fricciones comerciales y la pérdida de credibilidad como socio comercial que ha sufrido Estados Unidos está creando disrupciones en las cadenas productivas a nivel global.

Aunque hay quienes creen que la postura de alta confrontación de Estados Unidos es simplemente un reflejo del personal estilo de negociación del presidente Trump y que en el desenlace final se evitará una guerra comercial global sin cuartel, la violación del orden global de comercio internacional y el golpe a los niveles de confianza podrían tener un impacto prolongado.

A pesar de que la Casa Blanca cree firmemente que la economía de Estados Unidos se mantiene aislada del contagio de la desaceleración global y en una posición de fuerza relativa para negociar, esta situación está cambiando. El índice ISM de manufacturas, que mide la actividad manufacturera en Estados Unidos, publicado la semana pasada, cayó inesperadamente a su nivel más bajo desde octubre del 2016 y se acerca a territorio de contracción.

Para el Banco Mundial, la economía global llega a una encrucijada determinante y lo hace en un entorno de debilidad generalizada e incertidumbre que amenaza la longevidad del ciclo de expansión económica más duradero en la historia.

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Joaquín López-Dóriga Ostolaza

Socio Director de Estructura Partners

Sin Fronteras

Desde 2009, el Sr. López-Dóriga es Socio Director de Estructura Partners, una consultoría especializada en fusiones y adquisiciones, así como en estructuración de operaciones de financiamiento vía deuda y capital.

Es egresado de la Licenciatura en Economía de la Universidad Iberoamericana, donde se graduó con mención honorifica y el promedio más alto de su generación, y cuenta con una Maestría en Economía de la London School of Economics, donde fue distinguido con la beca British Council Chevening Scholarship Award.