Ados semanas de que concluya el periodo de sesiones, no existe un proyecto consensuado de las leyes secundarias del Sistema Nacional Anticorrupción (SNA), tampoco los senadores manifiestan la más remota idea de los ingredientes necesarios para construir una eficiente política pública anticorrupción.

Los legisladores elaborarán y adicionarán un paquete de por lo menos seis leyes: la ley general de responsabilidades de los servidores públicos; la Ley de Fiscalización y Rendición de Cuentas; la ley orgánica del Sistema Nacional Anticorrupción, y la ley orgánica del tribunal de justicia administrativa, asimismo se adicionarán la Ley Orgánica de la APF y el Código Penal Federal.

Existen dos proyectos de leyes con posiciones encontradas: un proyecto impulsado por el PRI-PVEM, uno más por el PAN-PRD y una iniciativa ciudadana denominada 3de3. PAN y PRD acusan al PRI de empantanar el proceso y de construir leyes a modo, inclinándose más por la iniciativa 3de3. Cabe destacar que esta última sólo se refiere a la ley general de responsabilidades administrativas de los servidores públicos.

El hilo conductor de las mesas que analizarán los contenidos de las normas en el Senado deberá ser una visión holística y congruente con sus contenidos, aportando instrumentos para a) prevenir, b) atender, c) sancionar y d) erradicar la corrupción.

Es deseable que en ese orden se estructuren los diferentes ordenamientos del SNA para mayor identificación, congruencia, sistematización y armonía entre ellos.

La ley orgánica del SNA deberá ser el hilo conductor de la política nacional anticorrupción, allí se debería centrar la discusión parlamentaria y ciudadana, delimitando mecanismos de coordinación, atribuciones claras para el cuerpo directivo y sus integrantes, así como una sólida propuesta para la secretaria técnica y sobre todo un presupuesto que le permita desarrollar un sistema profesional de servidores públicos capacitados.

No es lo mismo hacer un cuerpo colegiado burocrático, incapaz de coordinarse, a establecer el mecanismo idóneo para evaluar los resultados de sus integrantes y ser órgano facultado para distribuir el enorme presupuesto que hoy ineficazmente se destina anualmente al combate a la corrupción. Lo sabemos de sobra: en este país hay de sistemas a sistemitas.

Twitter: @ErosalesA