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Educación dual
En México el desempleo de la población de entre 15 y 24 años es superior al de las personas mayores de 25 años o más. Al buscar trabajo, muchos enfrentan una espiral que les impide obtener un puesto de trabajo: hay vacantes, pero si no se tiene experiencia no se consigue el puesto. De acuerdo con un sondeo de Grand Thornton, la falta de experiencia es el principal obstáculo para contratar personal para 65% de empleadores.
El modelo de educación dual contribuye a aportar soluciones a esta disyuntiva. Este planteamiento educativo ha sido muy exitoso en naciones como Alemania, Suiza, Austria, Australia y algunos países de Latinoamérica. En México surgió el interés en este modelo educativo hace poco más de dos décadas.
El caso de Alemania es particularmente interesante porque, además de haber demostrado tener una gran eficacia, el gobierno y las empresas alemanas han desarrollado mecanismos de cooperación con muchos de sus socios para apoyar la instrumentación de programas similares en diferentes países. En el caso particular de México se han establecido nexos de colaboración que han probado su utilidad.
De acuerdo con la Cámara Mexicano-Alemana de Comercio e Industria, algunos de los beneficios son: ahorro de los costos de reclutamiento e inducción y entrenamiento; disminución de la rotación del personal, y aumento de la productividad y calidad de los productos y procesos. Las estadísticas señalan que más de 50% de la población alemana cuenta con un título obtenido dentro del sistema dual de Formación Profesional.
El primer proyecto integral de educación dual en México se estableció en 1993, impulsado a petición del consorcio Volkswagen y orientado a profesionistas de nivel medio superior para sus plantas ubicadas en Puebla. En virtud de la cooperación establecida entre México y Alemania y la participación de numerosas empresas alemanas establecidas en México se ha impulsado este sistema dual.
En el 2013 la Secretaría de Educación Pública, en coordinación con la Coparmex y con la asesoría de la Cámara México-Alemana de Comercio e Industria (Camexa) y la experiencia en el tema del Conalep, desarrolló el Modelo Mexicano de Formación Dual, el cual retoma los elementos esenciales del modelo dual alemán y los adapta a la realidad nacional.
En el 2015 se estableció la formación dual como una opción educativa de nivel medio superior. Las actividades de aprendizaje previstas en el plan de estudios se desarrollan en las instituciones educativas que lo ofrecen y en contextos reales de aprendizaje mediante un currículo flexible. Ello permite a los estudiantes desarrollar conocimientos y competencias en las empresas y vincular de manera temprana y simultánea la teoría y la práctica educativa para fortalecer el desarrollo integral de sus habilidades.
Dicho modelo de formación plantea el trabajo en la empresa y en las escuelas de estudiantes de bachillerato tecnológico, profesional técnico o profesional técnico bachiller de instituciones públicas de educación media superior. Los jóvenes se incorporan a partir del tercer semestre a la empresa, de acuerdo con un plan de formación individualizado, alternando el aprendizaje en el aula y el lugar de trabajo.
El naciente Modelo Mexicano de Formación Dual ha tenido aceptación entre estudiantes, planteles y empresas. En el último ciclo escolar participaron 184 planteles, 3,028 estudiantes, y 632 empresas. Con respecto al 2013, estas cifras representan un incremento de más de 200% en planteles, estudiantes y empresas.
El sistema dual garantiza la existencia de una sólida base de especialistas calificados, creando así los fundamentos para la competitividad global, ya que las empresas pueden contar con una oferta de mano de obra calificada que, en muchas ocasiones, ha sido capacitada en sus instalaciones.
La formación dual puede reducir, e incluso eliminar, los obstáculos en la primer búsqueda de trabajo. Los egresados disponen de una amplia experiencia práctica que se documenta en certificados de trabajo. Además, se establece un contacto estrecho entre los alumnos y el sector privado, a través de la parte práctica del aprendizaje. Este sistema también ofrece a los jóvenes múltiples opciones de desarrollo posterior sí, desde su planeación, se vincula con la educación superior. En la medida en que esté estrechamente relacionado con el sistema global, tras la obtención de este primer título, se puede obtener otro de mayor cualificación.
Estos argumentos merecen tomarse en cuenta para perseverar en el desarrollo de este sistema educativo en nuestro país, ya que puede coadyuvar a generar un sistema justo de acceso a las oportunidades, a través de una buena formación que reduce el riesgo de ser desempleado.