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Economía de escala
En los agronegocios la diversificación de líneas de producción tiene efectos positivos y negativos sobre la viabilidad y la rentabilidad.
Por un lado la especialización para desarrollar un monocultivo en forma repetitiva favorece que las plagas y enfermedades se concentren y se hagan cada vez más difíciles de controlar, pero por otro lado la especialización en un cultivo permite eficientizar el tamaño, los conocimientos y relaciones comerciales para alcanzar economía de escala.
En cambio la diversificación de cultivos y sus productos diluye los riesgos asociados con las plagas y enfermedades, permite también diversificar mercados y clientes y, por consiguiente, disminuye los riesgos asociados a la volatilidad de los precios, sobre todo de los productos no diferenciados.
Sin embargo, un aspecto negativo de la diversificación es que induce a que los conocimientos y relaciones dentro de la red se diluyan, perdiendo las ventajas que caracterizan a la especialización, incluida la pérdida de economías de escala por la multiplicidad de insumos y necesidades agronómicas que requiere cada cultivo y, por supuesto, por la proporción en los volúmenes ofertados de cada producto para cada cliente.
Entonces, la diversificación es más recomendada para empresas pequeñas donde la economía de escala es menos importante que la oportunidad de ofertar una miscelánea de productos frescos altamente diferenciados, como es el caso de los productos orgánicos, comercio justo o gourmet, los cuales por definición, están orientados a segmentos de mercado pequeños o mejor aún, a nichos de mercado regulados por estándares específicos difíciles de satisfacer por la agricultura convencional.
No obstante, lo anterior, existe una forma probada para obtener los beneficios de ambas formas de producción y ésta es trabajar en cooperativas o empresas integradoras.
En las cooperativas cada individuo conserva sus metas, su rol y perspectivas individuales.
De tal manera que mediante la cooperación se satisfacen los intereses comunes y los individuales conservando la economía de escala.
Por las razones anteriores en FIRA, se fo-menta la integración horizontal y vertical de los diversos productores de escala pequeña como por ejemplo: las empresas productoras de café orgánico y para comercio justo, los invernaderos para la producción de hortalizas y flores, así como a los criadores de becerros para ceba, con el fin de acceder a más y mejores mercados con productos altamente diferenciados y con mayor valor agregado.
*Mario Alberto Lamas Nolasco es especialista de la Dirección de Agronegocios en FIRA. La opinión es responsabilidad del autor y no necesariamente coincide con el punto de vista oficial de FIRA.
malamas@correo.fira.gob.mx