En absoluto contraste con su antecesor, el presidente Joe Biden, ha comenzado a sentar las bases de la recuperación económica y catapulta de EU para continuar siendo líder de la economía global. Sin ruido y mucho menos estridencia, ha anunciado un ambicioso programa de activación que contempla la aplicación de más de 4 millones de dosis de vacunas al día, renovar todo el sistema ferroviario para hacerlo 100% eléctrico, establecer estaciones de servicio con carga eléctrica, ampliar toda la infraestructura carretera del país y acelerar el cambio tecnológico hacia el 5G. Con la mayoría en ambas cámaras se apresta a materializar este plan que está orientado a la creación de millones de empleos, actualización de la logística y la conectividad, así como el cuidado al medio ambiente. El país vecino, además, limitará el avance de China, quien, a base de violaciones a los derechos humanos, exceso de exportaciones con baja importación y el disfraz de economía libre con fuerte intervención del Estado al mismo tiempo que sostiene una dictadura política; quiere dominar la economía global.

Para México, la agenda económica del Biden, presenta una extraordinaria oportunidad para despegar y crecer de manera sostenida por los siguientes lustros. En efecto, desde la Segunda Guerra Mundial, no se nos ha presentado una oportunidad tan importante. En aquel entonces, se desperdició el momento a pesar de haber participado del lado de los aliados y haber asegurado el suministro de petróleo a los EU, perdimos el enfoque y no fuimos actores en la reconstrucción de la economía global cuyo principal beneficiario fue precisamente nuestro vecino. La era poscovid tendrá retos de reconstrucción económica similares a los experimentados después de la guerra. El presidente López Obrador ha mandado la señal de que nuestro país podría participar con mano de obra a través de esquemas de contratación de empleo temporal y legal tal y como se hizo con el programa Bracero. En la misma lógica que el presidente, debemos ampliar la visión, tomar el control de nuestro destino económico y comportarnos como actores relevantes.

Con seguridad EU dejará de depender de Asia como su proveedor de medicamentos y electrónicos lo que nos pone en la envidiable posición de asegurarles los suministros para salud y el crecimiento. Del mismo modo, podemos participar en la manufactura de vagones de tren, estaciones de carga eléctrica al igual que proveeduría de cemento, acero y diversos materiales de construcción. Los billones de dólares que serán derramados como inversión física deben de ser captados por México quien, además de ser receptor de amplias fuentes de dinero, puede dar el salto definitivo hacia la industrialización y el desarrollo económico. La reconfiguración del mundo después del Covid estará encabezada por EU quien necesita un socio y vecino como México para avanzar en el Siglo XXI de forma confiable. Nosotros necesitamos 1 millón de empleos al año, crecer la inversión y revertir el rezago en pobreza. La mesa está puesta para ambas naciones ojalá no lo desaprovechemos como hace 75 años.

Carlos Alberto Martínez

Doctor en Desarrollo Económico y Derecho

AUCTORITAS

Profesor en la Universidad Panamericana, Ibero y TEC de Monterrey. Ha trabajado en el Banco de México, la Secretaría de Hacienda, en Washington, DC y en la Presidencia de la República. Actualmente estudia el doctorado en Filosofía con investigaciones en el campo de la ética y la economía. Autor de libros en historia económica, regulación financiera y políticas públicas.

Lee más de este autor