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Opinión

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Dos proyectos de nación: Pablo Hiriart

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Miguel González Compeán

Hemos visto con pasmoso aburrimiento el periplo de las corcholatas que AMLO lanzó por todo el país. Del otro lado, un intento por democratizar el poder y plantear con seriedad la necesidad de reconstruir el sistema político mexicano y cambiar al poder. Cómo se ejerce; como se construye y cuáles son los referentes que le dan sentido y para qué.

Los foros de la oposición han sido un ejercicio enorme de imaginación. De propuestas viables, concretas y de visión de futuro, incluso, respecto de nuestras relaciones internacionales. El foro sobre el papel de la mujer es un resumen de nuestros tiempos y nuestras preocupaciones más cercanas.

En medio de esta discusión por lo menos hay una idea que he repetido aquí muchas veces. Nuestro país se debate entre una visión moderna o una del pasado. Al final quienes votaron por AMLO son los no fueron beneficiarios de la modernidad y tienen toda la razón.

Pero quien ha abrevado de esa diferencia es MORENA, sus líderes y sus defensores llenos de rencor y de espacio para manifestarlo de muy y, muchas a veces, criminales maneras.

Me encuentro en estos días con un libro luminoso, bien escrito, conciso y claridoso que se llama “El Destructor”.  Es recuento de Pablo Hiriart, a lo largo de 30 años de su experiencia personal con AMLO. Desde el reporte de la campaña en Tabasco de AMLO, hasta el presente y la venganza personal que AMLO ha intentado contra Pablo.

Sin embargo, el recuento del autor no se centra en la queja o la anécdota fútil. Hace un recuento de la psicología y las decisiones de AMLO a lo largo de estos años y como los gobiernos han querido negociar y acomodar sus demandas y las múltiples traiciones y actos de obediencia que él reclama, si quieres ser parte de su movimiento.

Hay señales imperdibles de reflexión de parte de Pablo:

“De nueva cuenta los empresarios contribuyeron a la supervivencia de las causas que daban calor al nido donde incubaba el huevo de la serpiente. Pagaban sueldos bajos a los trabajadores cuando podían pagarles más, aunque sacrificaran un par de puntos del retorno de su inversión. Regateaban el pago de horas extra. Exhibían su cercanía con altos funcionarios en fiestas, les prestaban sus aviones y yates (a los políticos), salían fotografiados codo a codo con ellos en revistas de sociales. Tenían al poder político comiendo en su mesa y lo mostraban como blindaje para abusos fiscales, contaminar ríos, construir en lugares prohibidos para venderle casas a gente de escasos recursos que perdían la propiedad en la primera inundación (Acapulco, por ejemplo) y se quedaban con la deuda del pago de la hipoteca”. Y continua:

“El presidente Peña Nieto tenía claro lo que se debía transformar en el país y lo hizo en tiempo récord: reforma educativa, reforma en telecomunicaciones y reforma energética. Afectó los intereses sindicales espurios enraizados y los del hombre más rico de México. . . . Con esos adversarios colosales, además de López Obrador activo y en campaña, Peña Nieto renunció de manera inexplicable a ejercer su principal talento: la capacidad para conectar con la gente. Esas reformas en el tramo inicial de su mandato parecían la punta de un iceberg modernizador del país, que empezaba a moverse. Pero no, esa punta era todo el iceberg: no tenía nada abajo. Carecía de respaldo social.

Ocurrió lo que nunca hubieramos esperado de esa aspiradora de simpatías que era donde se plantara: le cedió la iniciativa y el terreno a sus colosales adversarios. Delegó el poder en Luis Videgaray, funcionario que carecía de las virtudes humanas y políticas del presidente. Peña dejó de ser Peña. En unos cuantos meses fue anulado por Videgaray, quien impuso una rígida estrategia de gobierno cupular en la naciente administración”. El resultado lo conocemos. Los que no se incluyeron o no se les ofreció espacio voraton por AMLO, los demás quedaron al garete, hasta este ejercicio de conección, que representa el Frente Amplio por México. Veremos muy pronto quien tiene la razon. Nada más y nada menos, también.

Miguel González Compeán

Ensayista e interesado en temas legales y de justicia. actualmente profesor de la facultad de derecho de la UNAM.

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