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Opinión

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Dorados, cuando la lealtad puede más que la razón

Salvarse es imposible, pero por ningún motivo ésa ha sido una razón para que sus aficionados los abandonen. Son un ejemplo.

¿Hay sonrisas inútiles?

Son las 9:15 de la noche y los jugadores de Sinaloa miran a la cámara mientras extienden sus labios, algunos más que otros. Sinaloa festeja su tercera victoria del año, ninguna de ellas en la Liga, pero hoy han derrotado al campeón de Copa, Chivas, y lo eliminaron. Sonríen. ¿De qué sirve que hoy esté presente la satisfacción si saben que llegará el infierno? ¿Se vale sonreír cuando la catástrofe ya te aplasta la conciencia y es inevitable? Quizás, ¿por qué no?

Dorados va a descender. Que no ocurra sería un milagro, que, según la RAE, es un hecho no explicable por las leyes naturales y que se atribuye a intervención sobrenatural de origen divino . Pues sí, sólo así Sinaloa no jugará a partir del próximo verano en el Ascenso MX. Según la calculadora, el equipo necesita 17 puntos de 21 posibles y que Chivas y Morelia no sumen.

No hay nada que presumir, incluso ni siquiera había motivos para sonreír aquella noche de aguanieve en el estadio Omnilife, pues no calificaron a la siguiente ronda de la Copa y ya deben desalojar el departamento de la Liga MX. Pero algo ocurre en Sinaloa, que no sólo los jugadores parecen tener comportamientos que no deberían tener, también los fans. Ellos aman a su club, a su enfermo terminal.

Dorados tiene un promedio de asistencia de 95% en su estadio cada vez que juega de local en la Liga. Nadie los ha abandonado. Ni siquiera porque desde el verano pasado no se miraban indicios de que la salvación fuera una realidad. Cuando lograron el ascenso en mayo, había la expectativa de inicio de curso, pero pronto el estudiante notó que no debía haber pasado de grado (imagínense cómo estaban sus rivales). Pero ya estando ahí, los aficionados jamás le han abandonado, incluso en Facebook se leen más mensajes de apoyo, que de rechazo. No sé cómo el equipo puede estar en esa situación (...), yo creo en ustedes, nos podemos salvar , se lee en los comentarios de esa postal que colgó el community manager del club tras la victoria 1-0 ante Chivas en la Copa.

Para ser sinceros, hay pocas razones para que los aficionados tengan esperanza. Son el club que menos veces ha hecho que sus seguidores griten gol (8), es quien menos remata al arco contrario (sólo 36 veces en todo el torneo de Liga); para que lleguen a marcar un tanto, primero tienen que disparar más de 15 veces (es el equipo que necesita tirar más antes de anotar) y, si esto no bastara, además son quienes más se equivocan en dar la materia prima del futbol, el pase: han fallado más de 1,284 servicios. Fracaso total.

Pero la gente no deja de creer. Eso da el futbol: que la esperanza es quizá lo único que se ve en un aficionado mientras juega su equipo.

Hay una corriente en el pensamiento humano estocástica que asegura que la lealtad es un concepto inherentemente inexplicable , demasiado complejo para ser entendido. ¿Por qué en Sinaloa siguen llenando un estadio si su equipo es malo?

Según los deterministas, la lealtad es una actitud que se trabaja conforme la marca vaya funcionando en los pensamientos de los aficionados. Ahora mismo, la lealtad de Dorados tiene un lema con un hashtag: #EsteAmorNoSeVa... Aunque el equipo sí se vaya a ir de la máxima categoría. Y las teorías del comportamiento enfatizan que el grado de compromiso y arraigo con la marca constituye el corazón central de la lealtad.

Dorados tiene una estupenda afición. Descenderán, es casi una certeza, pero mientras esto ocurre sus seguidores no dejan de pensar que todo es posible, que tienen equipo para ganar partidos y anotar más goles. Salvarse es una utopía que creen realizable.

Sinaloa descenderá pero nunca lo abandonaron. Su muerte no fue en soledad, con ellos morirán miles de ilusiones a su lado, pensando todavía en que, probablemente, se hubieran salvado. En tiempos en los que en el futbol todo se mide por dinero, hay algo que sigue intacto: usted, el aficionado.

¿Qué aficiones nunca abandonan?

Si alguien puede hablar de fidelidad, al menos en los colores de su equipo, es el norte del país. Tres equipos tienen cifras para presumir a nivel global. Tanto Tijuana, Monterrey y Tigres son las instituciones del futbol mexicano que mejor porcentaje de ocupación tienen cuando juegan como local; todos ellos superan 99 por ciento.

Ni siquiera el precio de los tickets, que en estas tres plazas son los más caros del país, es impedimento para dejar de comprar. La fidelidad no tiene precio.

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