Don Lorenzo no estaba obligado a dar explicaciones y pedir perdón, pero lo ha hecho. Habla de su valentía, pero sobre todo de su congruencia y honradez intelectual. Se puede o no de estar de acuerdo con sus ideas, pero merece respeto.

En 1997, todavía a la cabeza de su empresa, ordenó que se retirara la publicidad del Canal 40 por transmitir los programas que denunciaron por primera vez de manera abierta la vida criminal que llevaba de Marcial Maciel, el fundador de los Legionarios.

Don Lorenzo pensó que debía evitar el escándalo que implicaba la denuncia, para impedir dañar a la Iglesia. El mantener el silencio fue en ese entonces la posición oficial de las autoridades eclesiales locales y vaticanas que protegieron a Maciel.

Se trató, sin duda, de una mala valoración que lo condujo a un error. Él no apoyaba las obras de los Legionarios y no pretendía tampoco exculpar a Maciel, pero sí evitar el desprestigio del sacerdocio y de la Iglesia tapando el sol con un dedo.

Días atrás el periodista Miguel Ángel Granados Chapa escribió en Proceso un artículo que tituló: ¿Y don Lorenzo no tendrá nada qué decir? Él, entonces, asumió el reto y decidió responderle. Su actitud debe ser reconocida.

En la carta explica que actuó así porque no le parecía que debiera mostrarse la miseria humana con fines comerciales o de morbo y que no estuvo en sus manos que la decisión se interpretara como apoyo a la persona de Maciel y como contribución decisiva para el descrédito de sus víctimas. Esto favoreció que quedara impune .

Lo que más lamenta es el impacto que tuvo en las vidas de las personas que se atrevieron a denunciar y añade: Hoy sé que quienes utilizaron mi decisión para negarles credibilidad les hicieron sufrir a ellas doblemente la humillación y la impotencia del abuso original .

Reconoce también que las personas que apoyaron a las víctimas tuvieron que pagar un alto precio y termina diciendo que si entonces hubiera tenido conciencia de esta posibilidad habría buscado otras formas de impedir el escándalo .

La decisión de don Lorenzo fue manipulada por Maciel y los Legionarios. En razón de su prestigio y reconocimiento social se le utilizó como argumento de autoridad, para descalificar a las víctimas.

Ayudaría mucho al país, a la Iglesia y también a los Legionarios que otros empresarios se deslindaran de los crímenes de Maciel. Seguramente muchos fueron usados y todos desconocían la doble o triple vida que llevaba.

El reconocer que se fue engañado por un criminal y estafador profesional como fue Maciel no descalifica al estafado y sí impide que este tipo de sucesos se vuelvan a repetir.

Es extraño que en la sociedad mexicana los personajes públicos reconozcan sus errores y el daño que causaron. La aceptación pública de don Lorenzo habla bien de él y es un ejemplo seguir. Mi respeto y admiración.