La empresa del sector de telecomunicaciones que mayor número de quejas acumuló ante la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco), al cierre del 2010, fue la compañía de televisión Dish, con un total de 4,690 consumidores inconformes.

No obstante, lo que llama la atención de este asunto no es el escandaloso número de quejas en sí mismo, sino la razón de ellas: un contrato de adhesión que afecta a los consumidores.

Dish, hay que recordarlo, es la empresa de televisión de paga con la que el grupo de Joaquín Vargas, en alianza comercial con Telmex, viene compitiendo en el mercado de la televisión de paga con un modelo orientado a los segmentos de la población de más bajos ingresos.

Dish le ha quitado una buena parte del mercado a Cablevisión, de Televisa.

En el contexto de esa batalla por el mercado de la televisión, la Profeco ha recibido una cantidad extraordinaria de quejas por parte de consumidores inconformes con el contrato de adhesión que Dish establece con los contratantes.

Por eso, la Profeco que encabeza Bernardo Altamirano Rodríguez enderezó un juicio de nulidad del contrato de adhesión de Dish.

La intención final es que se modifique el contrato de adhesión para lograr una mayor protección de los derechos de los consumidores.

Desde el punto de vista de la Profeco, el contrato de adhesión de Dish incluye cláusulas inequitativas entre el proveedor del servicio y los consumidores.

Sin embargo, es un juicio en el que la Profeco podría ganar o perder. La mejoría en las relaciones que establece Dish con los usuarios de sus servicios depende de la resolución del juicio.

El caso de la empresa del disco rojo que ha ganado una buena parte del mercado de la televisión de paga orientado a la población de bajos ingresos es emblemático.

Dish es un ejemplo en vivo y a todo color de lo que ocurre con todas las empresas de telecomunicaciones, prácticamente.

Por no decir que todas, la mayoría de las empresas de telecomunicaciones ha presentado previamente ante la Profeco sus contratos de adhesión.

Y resulta lógico que así sea, porque a la fecha no existe una Norma Oficial Mexicano (NOM) que así lo exija.

La Profeco y la Comisión Federal de Telecomunicaciones (Cofetel) trabajan ya en el asunto. En un plazo de 10 meses, aproximadamente, podrían lograr que entre en vigor una NOM que obligue a todas las empresas del sector de telecomunicaciones a que pongan a consideración de la Profeco sus contratos de adhesión antes de ofrecerlos a los consumidores. Si es que no les gana el tiempo a la Profeco y la Cofetel y se les acaba el sexenio.

De tal suerte que la acción de la Profeco en defensa de los consumidores podría ser preventiva y no reactiva.

La Profeco recibe en promedio entre 130,000 y 140,000 quejas de los consumidores al año.

Al cierre del 2010, sólo en el ámbito de las telecomunicaciones la Profeco admitió los siguientes números de quejas: en contra de Dish, 4,690; contra Telcel fueron 4,333; contra Telmex, 3,020, contra Iusacell, 1,855 y contra Nextel recibió 1,783 reclamaciones.

CUENTOS VERAS

Frente a los ataques de robo de identidad que sufrieron los usuarios del Play Station Network, Sony Corporation ofrece protección a nivel mundial. Sin embargo, advierte que en el caso de Latinoamérica, el asunto es más complicado porque en cada uno de los países tienen un manejo diferente para casos de robo de identidad.

No obstante, Sony Corporation aseguró que está analizando caso por caso para ofrecer la mejor solución para Latinoamérica. En breve hará el anuncio respectivo y lo dará a conocer para que los usuarios estén enterados de los detalles específicos para cada país.

Sin lugar a dudas, se trata de uno de los ataques de robo de identidad más importantes que se han registrado en las últimas fechas y Sony está dando la cara.

Kazuo Hirai y sir Howard Stringer han ofrecido que Sony dará protección contra el robo de identidad para todos aquellos afectados por el ataque cibernético malicioso a PlayStation Network. A ver.